Sin vida social hasta el lunes

En dos ciudades de la provincia, Casilda y Chabás, fueron suspendidas todas las actividades sociales, de esparcimiento y deportivas "que puedan facilitar el contagio de la gripe A". La medida es hasta el lunes, pero podría extenderse.
El avance de la gripe A en Santa Fe no se detiene: ayer no sólo se cerraron más escuelas y cuatro facultades de la UNR (ver aparte), sino que al menos dos ciudades, Casilda y Chabás, se quedaron sin vida social hasta el lunes, situación que tenían previsto imitar las comunas de Pujato, Fuentes y Sanford, más una decena de localidades. El pionero fue el intendente de Casilda, Juan Carlos Bacalini quien firmó un decreto -luego imitado por su par Osvaldo Salomón- mediante el cual prohibió todas las actividades públicas y privadas masivas, la actividad comercial y gastronómica. "La situación es muy grave, diría la más grave del país y tal vez del mundo", admitió el jefe comunal casildense en diálogo con Rosario/12 ya que "sobre una población de 40 mil habitantes tenemos 20 casos confirmados, 40 sospechosos y la presunción de que puede haber muchos cuadros ocultos". El intendente adoptó esta medida tras consultarlo con el Concejo Municipal y con el Ministerio de Salud provincial. "Por suerte los habitantes de la ciudad y los empresarios han tomado bien la decisión, más allá del impacto económico", destacó Bacalini para después agregar: "Estamos en una ciudad fantasma".

El decreto firmado por el intendente Bacalani entró en vigencia al mediodía hasta el lunes. "Ese día nos reuniremos con el Comité de crisis que formamos y evaluaremos el cuadro de situación, de ser necesario se prorrogarán los alcances de la resolución", adelantó.

De acuerdo al texto rubricado por el jefe comunal, quedaron suspendidas "todas las actividades sociales, de esparcimiento y deportivas que puedan facilitar el contagio de la gripe A". La prohibición alcanza también al funcionamiento de bares, restaurantes, confiterías y boliches bailables. "En el caso de la actividad gastronómica la alternativa que pensamos es el delivery", apuntó.

Bacalini admitió que adoptó una medida "extrema y difícil, pero los habitantes de Casilda lo han entendido, lo han tomado de buena manera por la gravedad de la situación". En ese sentido el intendente remarcó que el cuadro sanitario de su ciudad "debe ser el más grave del país y hasta podría serlo del mundo. Sobre 40 mil habitantes que tenemos, hay 20 casos confirmados, 40 sospechosos y conjeturamos de muchos casos ocultos de personas que no se han hecho los análisis".

Las propias autoridades del Ministerio de Salud provincial le recomendaron a Bancalani que utilizará todas sus facultades para reducir el riegos de contagios masivos, tras lo cual firmó el decreto. "La verdad, ahora Casilda es una ciudad fantasma", reconoció a este diario.

Para las elecciones del domingo se tomarán rigurosos recaudos. "El ingreso de los votantes se hará en números reducidos de no más de diez personas con el objetivo de que no haya cercanía entre ellos. A las las autoridades de mesa y fiscales vamos a entregarles los elementos de higiene necesarios para prevenir el contagio, como barbijos y alcohol", agregó el intendente casildense.

Más tarde, se sumó Chabás. El jefe comunal Osvaldo Salomón adoptó tal medida no por un brote de casos confirmados, sino por el temor de recibir toda la demanda insatisfecha de la movida nocturna de Casilda. "Por eso firmé la resolución 450 que suspende toda actividad desde las 21 hasta las 8 del viernes, sábado, domingo, en bares, restaurantes, ciber, clubes y toda actividad, salvo rotiserías", dijo al portal Rosario3.com.

"Estamos a 25 kilómetros de Casilda y nuestro objetivo es prevenir la enfermedad, que no vengan casos desde afuera de la localidad. Lo mismo están haciendo en Pujato, Fuentes, Sanford y una decena de localidades", agregó Salomón, quien reconoció que podría darse un efecto dominó en la región.

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