La vida sexual del ministro francés sigue en debate

La vida sexual del ministro francés sigue en debate
A Frederic Miterrand lo acusan de pedófilo y de hacer apología del turismo sexual.
El ministro de cultura francés, Frederic Mitterand, se defendió con dignidad y emoción de las acusaciones de pedofilia y turismo sexual en la TV francesa. Pero la polémica sobre su conducta, lanzada por Marina, la hija de Jean-Marie Le Pen, del Frente Nacional, después de que el ministro se solidarizó con el director de cine Roman Polanski por su detención, lejos de calmarse sigue dividiendo a los franceses.

Mitterrand, homosexual reconocido, autor del libro La vida mala, que escribió antes de ser nominado ministro, admitió haber mantenido relaciones con un "efebo" tailandés. Pero aseguró que no era un menor y rechazó haber hecho apología del turismo sexual en su relato.

La polémica divide a la derecha y a la izquierda. Los socialistas están sintiendo internamente la pelea por la moral y las intenciones del sobrino del ex presidente socialista Francois Mitterrand. Después de los violentos rechazos al libro del ministro por parte del portavoz socialista Benoit Hamon, otros líderes del partido llaman a la prudencia o directamente lo defienden, como el alcalde de París, Bertrand Delanoe.

El alcalde no sólo salió en defensa de Mitterrand sino que condenó lo que llamó "esta ofensiva populista" contra el ministro que, como él, es gay. El ex ministro de Cultura Jack Lang le transmitió "sus sentimientos de amistad" y Stephane Le Foll, alguien cercano a Francois Hollande, denunció "un malestar" en el partido en torno a las acusaciones.

El objetivo del Partido Socialista (PS) no era Mitterrand ni sus hábitos privados sino poder golpear al gobierno de Nicolas Sarkozy, que hasta ahora ha defendido al ministro -que no tiene pensado renunciar-, como a uno de sus soldados.

Al haberse iniciado la polémica en la extrema derecha del Frente Nacional, el debate se vuelve escabroso e incómodo para los socialistas, ya que el gobierno presenta a Mitterrand como un símbolo de la apertura que tanto les molesta. Se trata del delicado debate sobre la vida privada de un hombre y la conducta de un ministro, que ha admitido públicamente sus "errores" pero que asegura que no ha cometido ningún delito. El problema para el PS es un posible efecto "boomerang" sobre sus propias declaraciones.

Daniel Cohn Bendit, el líder del Mayo Francés, definió los límites ideológicos de la polémica. "Exijo la renuncia de Benot Hamon de su puesto de portavoz del partido socialista. Si sos un hombre de izquierda, no tenés derecho de usar el mismo lenguaje que Marina Le Pen", le exigió.

En el gobierno, el líder de la oficialista UMP en la Asamblea Nacional, Jean Francois Cope, admitió que una parte de la opinión pública continuará "shockeada" por "las palabras emotivas y la sinceridad" de Mitterrand.

La ministra del Justicia, Michelle Alliot Marie, encontró "muy emocionante" el testimonio de Mitterrand en la TV, especialmente cuando "él pensaba en el impacto que todo eso podía tener sobre su familia".

Hasta ahora, la única que exige la renuncia de Mitterrand es Marina Le Pen, que lo acusa de mentir "con total impunidad".

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