La vida es Cuerva.

COPA LIBERTADORES / SAN LORENZO 4 - SAN LUIS 1: San Lorenzo despachó al modesto San Luis mexicano y ratificó con una goleada su buen arranque en el 2009. De a poco, se va armando otra ilusión.
Al arquero Martínez no le quedó ni la excusa de sentirse encandilado por el sol. El redondo ojo amarillo que -merced al cambio de horario- caía detrás de la tribuna visitante del Nuevo Gasómetro recién pasadas las 20.30, pegaba de frente del otro lado, en la cara de Orión. La displicencia del veterano mexicano para controlar un tiro seco, pero sin mucha más gracia que eso del Pitu Barrientos, lo dejó expuesto a él y por carácter transitivo a todo su equipo. Iban tres minutos de juego y San Lorenzo, además de ir ganando 1-0, ya tenía claro que el partido era de fácil a facilísimo. Cassette mediante, cualquiera de los protagonistas podrá intentar desmentir esto, argumentar que todos los rivales son importantes y riesgosos, que hay que respetar a todos por igual, que bla, bla, bla... Ninguno, en su sano juicio futbolero, podría sostener seriamente alguna de esas afirmaciones. San Lorenzo tiró un petardo que causó daños irreparables en su rival, y después, distendido, se dedicó a juntar los pedazos. Y disfrutó de un comienzo de Copa con goleada, de una extensión del buen momento que cursa en este 2009 sumando el triunfo del otro día en la cancha de Tigre. La vida le sonríe al Ciclón y, como diría su DT, son momentos. Y los momentos hay que aprovecharlos.

Así lo hizo, en definitiva, a lo largo de este partido oficial con altos tintes de entrenamiento liviano. San Lorenzo estaba dispuesto a jugar a cara de perro, a morder en el medio para recuperar rápido la pelota y sacarla desde ahí usando las bandas. A Pablo Barrientos por la derecha y a Solari por izquierda. Está dicho que el regalo del arquero, que derivó en el primero de Sivera, simplificó todo, pero San Lorenzo siguió presionando, achicando para adelante, buscando cerrar el partido para evitar alguna sorpresa de ésas que a veces puede deparar el fútbol. Igual, era más una paranoia que una realidad probable. Del otro lado no había oposición concreta, San Luis no daba tres pases seguidos. Ni cuando el equipo de Russo lo asfixiaba ni cuando de a poco empezó a desacelerar, ya con el resultado más abultado. Por la izquierda, tras centro de Aureliano Torres, llegó el segundo de Silvera y por derecha, luego de una asistencia-centro de Adrián González (después de un exquisito pase en profundidad del Pitu Barrientos), el tercero.

El partido ya no fue partido y San Lorenzo lo manejó sin sobresaltos. Para que no haya confusión: la debilidad de los mexicanos no opaca el rendimiento del Ciclón, aunque lo empaña, porque hubiese resultado mucho más interesante verlo contra un rival más firme. Igualmente, es una ratificación del momento. Hace un año, con la ilusión copera en manos de Ramón Díaz, el equipo sufría una sequía de goles que incluía torneo local y Libertadores. Ahora el viento sopla muy a favor e invita al entusiasmo, legítimo, de los hinchas. Al entusiasmo, sí: es momento de disfrutar, pero sin engañarse.

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