La vida breve de un amante del riesgo y los negocios

Por: Jaime Rosemberg.

Corta, llena de placeres, plagada de éxito económico y con una tendencia al riesgo permanente.

Así fue la vida de Hernán González Moreno, el director de la Agencia Corrientes, que en la medianoche de ayer puso fin a su vida con sólo 28 años, y se llevó consigo misterios vinculados al manejo del dinero y el poder en una provincia acostumbrada a los escándalos políticos, junto con la pobreza extrema que vive su población desde la fundación de su ciudad capital, en 1588.

Seductor nato según quienes lo conocieron de cerca, y amante de las emociones fuertes, González Moreno había nacido en la ciudad de Buenos Aires y estudió abogacía en la Universidad de Buenos Aires antes de incursionar en la vida periodística y política de la provincia de sus antepasados, dueños de campos y propiedades como la estancia en la que se quitó la vida, en Goya.

Empezó a trabajar como asesor del entonces diputado Rodolfo Martínez Llano, luego próspero empresario de medios en esta provincia.

Hace poco más de un año se acercó al gobernador Arturo Colombi y le propuso la creación de Agencia Corrientes, a fin de organizar la distribución de la pauta de publicidad oficial. Tuvo, de golpe, acceso a millones de pesos que se distribuyeron a radios, diarios y audiciones de televisión que, de inmediato, pasaron a hablar loas del gobierno provincial. Se convirtió pronto en un hombre clave en el andamiaje del poder correntino.

Tenía diversiones peligrosas, como las picadas en motos y autos por el centro de la capital provincial. Iba a 200 kilómetros por hora, cuentan los que lo conocieron. La caza era otra de sus pasiones: tenía una colección de armas heredadas de su familia y las sabía usar muy bien.

También en el amor era arriesgado: se separó no sin traumas de su mujer, con la que había tenido dos hijos, sus "cachorros", como los llamaba, y a quienes quería con devoción.

En los últimos tiempos, su suerte pareció dar un giro brusco en una dirección no deseada. Al tiempo que comenzaba a ser cuestionado por su manejo de la publicidad oficial, un fiscal local ordenó un allanamiento de su agencia y el secuestro de su propia computadora. Allí estarían, según la Justicia, las pruebas de manejos poco transparentes de los millones de pesos que el gobierno destinó para propaganda oficial.

En simultáneo apareció con el abogado mediático Mariano Cúneo Libarona, como valedor de una denuncia de enriquecimiento ilícito contra Ricardo Colombi, rival del gobernador en las elecciones.

Su muerte dividió aguas, como casi todo en esta provincia. Para sus amigos era un personaje querible, que vivió como quería y murió presionado por oscuros intereses. Para los opositores, la máscara de un poder que le quitó el apoyo y lo dejó solo, tan solo hasta la decisión de apretar el gatillo.

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