Victoria relativa

Por: Nelson Castro.

Con la aprobación de la Ley de Medios por parte del Senado "sin tocarle una coma" al proyecto que venía con media sanción de diputados, el Gobierno ha ganado "la madre de todas las batallas".

Ha sido una victoria pírrica, como muchas de las que acostumbra a obtener el gobierno de los Kirchner. Son victorias carentes de consensos políticos. En el anecdotario de este triunfo abundan los testimonios de ofertas y aprietes. Algunos gobernadores quienes, preocupados porque no les cortara el flujo de fondos, instruyeron a sus senadores para que votasen la ley. Legisladores que a partir del 10 de diciembre deberán dejar sus bancas y a los que se les prometieron desde embajadas hasta cargos en distintas reparticiones nacionales. Es decir, la caja funcionó a pleno y, por medio de este mecanismo, la endeblez del concepto de federalismo que evidencia nuestro país quedó expuesta en toda su magnitud.

Junto a esto aparecieron adhesiones que no tuvieron como fundamento una verdadera preocupación por el presente y futuro de los medios sino una inquina que encontró en esta ley la oportunidad de la revancha. Tal fue el caso de Ramón Saadi con su impresionante confesión de apoyar la ley para vengar así el "daño" que la prensa le había infligido con la cobertura del caso de María Soledad Morales y el de su inhabilitación para ingresar al Senado en época en que presidía el cuerpo el entonces vicepresidente Carlos Ruckauf. A esta confesión se sumó otra similar que devino en otro apoyo impensado: fue la de Ricardo Bussi, hijo del general Domingo Bussi, quien esgrimió un argumento de similar valor conceptual al del legislador por Catamarca para explicar el cambio de postura del senador Carlos Salazar, médico del represor, quien había criticado la ley en forma lapidaria. Ambas posturas son elocuente muestra de una actitud de intolerancia hacia la prensa libre. Es la misma que tienen Néstor y Cristina Kirchner y muchos otros dirigentes políticos de nuestro país, varios de los cuales son hoy opositores. Cómo no incluir entre ellos los casos de la San Luis de los Rodríguez Sáa o la Salta de Romero.

Con todo, el episodio más impactante lo protagonizó, esta vez, la senadora correntina Dora Sánchez, quien también había sido un a crítica feroz del proyecto de ley. La voltereta que dio la legisladora tuvo un damnificado principal: Julio Cobos. Fue esta la venganza que el matrimonio Kirchner venía buscando desde aquella madrugada para ellos infausta del 17 de julio del año pasado, cuando el vicepresidente sepultó la resolución 125 con su voto "no positivo." Cobos ya venía tocado por la derrota del gobernador de Corrientes Arturo Colombi a manos de su primo Ricardo. Dentro de la interna de la Unión Cívica Radical, este resultado debilitó fuertemente al vicepresidente. Por eso, cuando en la reunión que mantuvo con Dora Sánchez el miércoles pasado, ésta le comunicó su cambio de postura, Cobos enmudeció. Repuesto, intentó convencer a su correligionaria de lo poco creíble de su posición y del escarnio al que se vería expuesta si seguía adelante con esa decisión; mas todo fue en vano. La senadora desplegó un solo argumento: la comprometida situación económica de su provincia con la consiguiente urgencia por recibir los fondos provenientes de la Nación necesarios para hacer frente al pago de los sueldos de la administración pública. Ese reconocimiento fue patético. "Esta fue una jugada muy fuerte de parte del gobierno que tenía particular interés en perjudicar a Cobos. Ya el miércoles se sabía que el voto de Sánchez no sería necesario para aprobar la ley, de modo que lo que se persiguió fue dañar políticamente a Cobos. Y, a fuer de ser sinceros, hay que reconocer que el objetivo se logró" confesaba, en la madrugada del sábado, una voz que tiene cercanía con el vicepresidente.

El efecto que esto tendrá dentro del radicalismo está aún por verse. La reacción del senador Gerardo Morales, titular del partido, anunciando una demanda judicial en contra de Sánchez, es sólo el comienzo.

Al saliente gobernador de Corrientes Arturo Colombi lo desvela, a su vez, otra circunstancia: la muerte de Hernán González Moreno, el joven empresario periodístico que manejaba una millonada de pesos en publicidad oficial y cuya muerte, en las vísperas de la elección a gobernador, sacudió los ámbitos políticos de la provincia.

La hipótesis del suicidio que prontamente se echó a rodar desde sectores afines al gobierno correntino, ha comenzado a ser puesta fuertemente en duda luego de algunos datos que se han conocido de la investigación. Arturo Colombi puede quedar expuesto a trámites judiciales comprometedores tanto por la muerte de González Moreno como así también por aspectos concernientes a los manejos turbios de la publicidad oficial. El gobernador electo, Ricardo Colombi, primo del mandatario saliente con quien protagoniza una guerra política con ribetes de novela de Mario Vargas Llosa, venía denunciando irregularidades en el manejo de esa publicidad, a la que se usaba como instrumento de presión sobre medios y periodistas locales.

Para Tierra Fuego lo que hubo fueron promesas de aprobar a la brevedad la ley de aranceles impositivos que beneficie a las industrias del rubro electrónico que están radicadas allí. Este es un proyecto que estuvo a punto de se aprobado por el Senado hasta el momento en que varios legisladores del oficialismo advirtieron que, bajo el pretexto de favorecer a la economía de Tierra del Fuego, lo que se pretendía era favorecer a algún amigo del gobierno nacional. La situación de la administración de la debilitada gobernadora Fabiana Ríos, cada vez más distanciada de Elisa Carrió y sin ningún apoyo político fuerte, es muy delicada, por lo que su dependencia del gobierno central es total.

Por todo esto es que el procedimiento legislativo tuvo reminiscencia de las peores prácticas del Congreso. La más fuerte de ellas tiene que ver con el pago de supuestas coimas para la aprobación de la "Ley Banelco", epónimo con el cual se bautizó a la Ley de Flexibilización Laboral. A esto hizo alusión Eduardo Duhalde en su conferencia de prensa, junto al doctor Ricardo Alfonsín, el jueves pasado.

Nobleza obliga, hay que decir que la ley de Medios ha contado con el apoyo de voces valiosas y honestas. Esto es producto de las anomalías existentes en esta materia. Con la ley vigente hasta la madrugada de ayer y sus modificaciones –muchas de las cuales no se cumplían- se generó una situación caótica que, además, dio pie a una enorme vulnerabilidad de los medios independientes frente al poder político de turno.

Este paisaje pedía a gritos un nuevo ordenamiento legal que permita el ingreso de nuevas voces y nuevos actores en el mundo de la comunicación, evitando, además, hegemonías o situaciones dominantes que son siempre nocivas.

El problema es que muchas de esas cosas ponderables que contiene la ley están obscurecidas por varios aspectos esenciales: un articulado intrincado que abre las puertas al intervencionismo gubernamental; el manejo discrecional de la pauta oficial; la cláusula de desinversión en tiempo perentorio y el hecho de que quienes digiten los nuevos propietarios de los medios en las grandes ciudades, sean los Kirchner. Este dato no es menor si se tiene n cuenta que, en las dos últimas elecciones, los resultados electorales del matrimonio presidencial en los grandes distritos urbanos han sido malos.

Por lo demás la ley no resuelve hacia futuro la confluencia entre cable, telefonía e Internet -el tan mentado triple play- que, desde el punto de vista de la tecnología, es ya un concepto en vías de superación. Por eso es que esta ley atrasa.

"No hay quien le pueda sacar de la cabeza tanto a Néstor como a Cristina que la última elección la perdieron por Clarín" repite alguien que conoce el pensamiento del matrimonio presidencial, quien también señala que "el nivel de crítica y enojo es mayor en Cristina que en Néstor."

No caben dudas de que Clarín, que ha cometido errores, tiene una posición de dominio de mercado en algunos rubros. El problema es que lo que buscan los Kirchner no es encuadrarlo en un marco de mayor equilibrio sino su destrucción, así como también la atomización de los medios y, a través de ello, su debilitamiento; y medios débiles significan medios menos independientes.

El episodio denunciado que involucró a Moreno en Papel Prensa confirma que el próximo objetivo de los Kirchner pueden ser los diarios.

"¡Qué poco racional es todo! confiesa con azoro alguien que supo integrar el gobierno K.

Todos estos hechos tienen mucho que ver con el impactante anuncio hecho por Eduardo Duhalde de candidatearse a la presidencia en 2011.

La jugada fue producto de una larga meditación del ex presidente. Una voz de su cercanía cuenta que "la estrategia de Duhalde es la siguiente: su primera aspiración es la de recuperar el manejo del Partido Justicialista. Para ello es imprescindible juntar voluntades, y ninguna voluntad podrá ser reconquistada si no está la perspectiva de un proyecto gubernativo. Las voluntades que el ex presidente debe sumar son las de dirigentes que hoy están en funciones municipales, y que necesitan saber que si lo apoyan será con vistas a un proyecto de poder. La decisión de Duhalde es la consecuencia de dos circunstancias: la primero, la actitud tomada por Carlos Reutemann de adoptar un muy bajo perfil después de su triunfo del 28 de junio; la otra, es la falta de alternativas dentro del justicialismo, lo que genera un vacío que Kirchner está aprovechando sin demoras. El poder de Kirchner está diezmado, pero si lo que se le antepone es la nada, en el peronismo lo terminarán votando a él."

El problema que tiene Duhalde es que el nivel de rechazo que hoy genera en las encuestas es alto; promedia entre el 60 al 70% y el aparecer flanqueado por Luis Barrionuevo lo ayuda tanto como la nada.

De todo esto surge una conclusión: la carrera para el 2011 ya está lanzada. Esa habrá de ser, de ahora, la nueva "madre de todas las batallas".

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