Víctor Fayad: "Cobos es muy parecido a De la Rua"

Está enojado con sus correligionarios que acordaron con Cobos y dice que esta alianza es muy distinta de la que él hizo con Bordón. Asegura que ya no sueña con ser gobernador ni busca protagonismo y cree que la oposición no tiene liderazgo.

Víctor Fayad parece inspirado. Su reaparición en el escenario político, tras un año y medio "dedicado a la gestión", como dice él, lo muestra extrovertido e implacable con los que ubica en la vereda de enfrente hoy, que son básicamente las cabezas del acuerdo entre el radicalismo y el cobismo. Pero claro, los dardos principales apuntan al vicepresidente, Julio Cobos, a quien llega a comparar con el ex presidente Fernando de la Rúa.

Hace unos días anunció que desdoblará la elección de concejales de las de legisladores provinciales y nacionales, y él insiste en que se trata de una medida para ganar en calidad institucional. Pero más que a la decisión del kirchnerismo de adelantar las elecciones, separándola casi un año de la fecha de asunción de quienes resulten electos, sus críticas van directo contra la interna que hace hoy la alianza de la UCR y Confe, de la que quedó afuera.

Fayad repitió al menos tres veces durante la charla una frase: "No me interesa ser gobernador de Mendoza". Y también insistió una y otra vez que no quiere protagonismo ni especula electoralmente. Pero cuesta creerle cuando, casi naturalmente, empieza a hablar de "política en grande" y desgrana ideas como si fuera, en realidad, un candidato presidencial. A continuación, un extracto de una charla que duró más de una hora:

-Ante una coalición frágil como la llama usted, ¿una decisión como la suya no termina perjudicando al radicalismo?

-Eso que han armado es frágil genéticamente. Las cosas sólidas se construyen despacio: lo que se hace mal, inexorablemente termina mal. Y no es que desee que ande mal. Sé que me va a costar hacer creer que siempre tuve la idea del desdoblamiento de elecciones para agregar calidad institucional, pero ahora es tanta la diferencia entre la elección y la asunción de los cargos que creí que era el momento oportuno para que la gente entienda que podemos votar mejor.

-¿No es una especulación política para posicionarse?

-Yo no tengo otras aspiraciones. Todos dicen que estoy trabajando para ser gobernador. ¿De dónde lo sacaron? ¿Por qué un proceder correcto es sospechado por una supuesta tentación posterior? ¡No me interesa ser gobernador de Mendoza!

Dos veces me distinguió mi partido y miles de mendocinos me acompañaron en mi candidatura a gobernador. Me ganó Gabrielli, me ganó Lafalla y hoy no me interesa serlo, no quiero, no está en los planes de mi vida, tengo otras prioridades mucho más trascendentes en términos políticos y personales.

-A lo mejor el oportunismo que le achacan tiene que ver con el momento en que hizo el anunció. ¿Por qué no habló antes del acuerdo entre la UCR y Confe?

-Porque faltaba la formalidad del dictado del decreto por parte de la Provincia. A veces los tiempos legales no corresponden con los políticos. Fíjese, han convocado los partidos a las internas sin que existieran los decretos de convocatoria a elecciones. Esa supuesta elección interna que hay el domingo (por hoy), en esa UTE que han armado entre algunos dirigentes de mi partido y el cobismo, es nula de nulidad absoluta. Le están tomando el pelo a la gente.

-¿Le dolieron las críticas?

-Me han pegado duro, es cierto. Pero ya lo había previsto cuando decidí salir a hablar, sabía que iba a pasar. Pero también he recibido muchas opiniones a favor. Vi la foto que salió el jueves en Los Andes y me dije qué fotito. Suárez, Vicchi, Iglesias, Cicchitti, Orquín. Por Dios, qué fotito. ¿Yo soy oportunista? Si fuera oportunista jamás hubiera andado con esa gente en política, y mejor no digo nada más...

-Pero usted se reunió con Iglesias durante este proceso para hacer un frente común.

-Sí, estuve hablando con él. Sabe cuál fue la diferencia: que él arregló por tres cargos y yo le dije que a mí no me interesan los cargos. No quiero cargos. Quiero conducta.

-Está bien. Supongamos que no quiere ser gobernador, pero parece que busca protagonismo.

-Sabe qué, a mí me gustaría andar como se me dé la gana, con jeans, ojotas y pasar desapercibido. Ahora yo soy intendente a tiempo completo y no me molesta que la gente me charle, al contrario, pero lo ideal para mí, porque estoy en busca de la tranquilidad, es el bajo perfil. Yo no busco protagonismo, las circunstancias me lo pueden dar.

-Si valora como una mejora institucional el desdoblamiento de las elecciones, no cree que también el voto de Cobos contra la resolución 125 ayudó en ese sentido.

-Sí, yo lo creía y así lo destaqué.

-¿Por qué entonces pide que renuncie?

-Pero ésa es una acción en cinco años de kirchnerismo. Nunca escuché una crítica a los superpoderes. Ahora sí está todo mal.

-¿No usa un argumento del kirchnerismo al pedirle que deje la Vicepresidencia?

-Yo lo que creo que es correcto, lo expreso. Él se subió a un proyecto y sabía lo que era. Cuál es el problema institucional de que renuncie si hemos pasado varios de los 25 años de democracia sin vicepresidente.

Es una cuestión de ética política. Que vuelva a la provincia y se presente como senador nacional, que vaya al Congreso y que le diga a la gente desde ya qué haría con las retenciones, con la pobreza, con el dengue.

Ahí no se puede andar diciendo que hay que crear consensos, hay que ir y matar el dengue. En ese Julio Cobos yo creería. Hasta ahora, les digo con una mano en el corazón, no le creo. ¿Por qué no le creo? Porque lo conozco.

-¿Qué es lo que más le molesta del acuerdo con Cobos?

-Esto ha sido un acomodamiento grosero de cargos, no un acuerdo de unidad como lo llaman. Me dijeron: ´Bueno, va tu gente´, y yo no quiero que vaya mi gente. Si ellos quieren ir, se van de la Municipalidad, como les dije. Miren el caso de Mariana Juri, la conozco de toda la vida y, si bien puede ser bueno para su futuro político, a mí su postulación a diputada nacional me priva de uno de los mejores funcionarios que tengo. Pero todo el mundo tiene que tener claro que no respaldo esa candidatura.

Si no, hubiera hecho lo mismo que Iglesias, que amenazó con que iba a hacer la interna y después le dieron un cargo de legislador en el primer distrito, otro en el segundo y se viene a pelear conmigo por un concejal. ¡Un hombre que decidió quién iba a ser el gobernador de esta provincia! Fíjese en qué nivel estaba resolviendo y ahora baja para pelear por un concejal con alguien que cuando tuvo la oportunidad lo ayudó.

-¿Qué pretendía usted ?

-Yo pensaba que se debía construir la unidad sobre un proyecto, con un proceso electoral interno que legitime al radicalismo. No descarté que pudiéramos llegar a un acuerdo, pero sobre un proyecto con contenido.

Si pensamos política en grande vemos en el país un proyecto muy firme, que es el kirchnerismo, que tiene enfrente una dispersión de la oposición cuando en el país necesitamos una alternativa competitiva, es decir que esté en condiciones de remplazar a quien gobierna, no sólo de sumar bancas. Falta un liderazgo. ¿Hoy quién es la oposición? Cobos, Carrió, Macri, Binner, De Narváez, los Rodríguez Saá...

-Cobos tiene la mayor imagen positiva.

-¿Alcanza? Vamos a votar entonces. Cobos primero tiene que ser creíble para lo cual, insisto, tiene que renunciar.

-Pero la gente, según las encuestas, no quiere que renuncie.

-Y de dónde sacamos que la gente nunca se equivoca. ¿Nosotros nos equivocamos todo el tiempo y la gente no? No creo en la infalibilidad, ni siquiera de los pueblos.

-Bueno, en eso al menos no ha cambiado de opinión: en 1997 usted retó a los mendocinos por no votarlo.

-Sí, porque tenían una imagen de un candidato X, al que no quiero nombrar porque ya lo amnistié (NdR: se trata de Carlos Balter), que aparentaba estar en contra del menemismo, pero le habilitaba el quórum aunque después expusiera y votara en contra. Yo quise denunciar eso y la gente lo tomó como que era extremadamente irascible.

-En estas elecciones, usted se va a encontrar con esta coalición del radicalismo y Confe y con el kirchnerismo. ¿Cuál le gustaría que gane?

-Pretendo un modelo de país en el que dejemos de optar. Yo no voto más por opciones. ¡Me cansé!

-¿No va a votar a ninguno?

-Voy a ver en su momento.

-¿Va a votar en blanco?

-No, no, no me hagan decir lo que ustedes no dirían.

-Usted construyó una alianza con Bordón en 1995 que también parecía imperfecta.

-Sí, esa alianza era imperfecta y entramos en la misma contradicción: el menemismo o una alternativa. Pero hicimos una declaración de lo que íbamos a hacer en el Cerro de la Gloria, un proyecto de provincia en educación, seguridad...

-¿Qué diferencia hay entre esa alianza y la de ahora entre la UCR y Confe?

-Muchísimas. Nosotros hicimos una caracterización del menemismo y vimos que era una alianza política que trascendía al justicialismo y que era también económica. Frente a esa alianza tan fuerte de poder político y económico, había que construir una alternativa. Yo me convencí de que ése era el camino y el déficit mío fue que no logré convencer a los propios radicales y a la gente.

-Entonces para usted Kirchner no es tan malo como Menem y por eso no es necesaria esta alianza...

-Sí, pero yo no construyo dos veces la Alianza ni voto dos veces a un De la Rúa, está claro. El hombre no debe ser necio, y el político mucho menos. Si los demás no aprendieron nada, yo sí. ¿Alguno de ustedes escuchó una propuesta ahora? Están juntando cualquier cosa "en contra de".

-¿Cree entonces que Cobos puede ser otro De la Rúa?

-Es muy, muy parecido, sin la brillantez que tenía De la Rúa en otros temas. Por ejemplo, era uno de los mejores procesalistas penales del país y un excelente legislador.

-¿Y por qué crece en las encuestas?

-Hoy existe una suerte de euforia impulsada por la despedida de ese gran hombre que fue Alfonsín, de quien sólo me distanció el Pacto de Olivos. Y se ve un estado de alegría de la gente por la actitud de Cobos que muchos piensan que ya se ganaron las elecciones.

Pero no conocen al peronismo. Los radicales salimos del llano, pero el peronismo es el partido del poder y cuando no lo tiene sufre el síndrome de abstinencia y hace todo lo posible por reconquistarlo, y cuando lo conquista no se va fácilmente. Algunos radicales ya deben estar repartiendo el gabinete, pero la oposición está dispersa, sin un liderazgo claro. Entonces, no vayamos a cometer un error, porque mucho peor que el kirchnerismo es la anarquía y la anomia.

Casi al terminar, Fayad se pone en papel de historiador, como él mismo aclara ("voy a hacer de Felipe Pigna", dice) y cuenta una charla que tuvo con Julio Cobos cuando era gobernador de Mendoza como para terminar de dejar en claro su distanciamiento: "Que no diga que el radicalismo no le dio oportunidades.

En un momento, encomendado por los referentes más importantes de la UCR, le pedía una audiencia al señor Cobos y le dije: ´Julio, con la Convención, sin internas, sin ningún tipo de cuestionamiento, sé candidato a presidente de la UCR´. Y él me respondió: ´No no es tiempo del radicalismo´. Ahora parece que sí lo es".

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