Víctimas de la lógica maradoniana

Por Fernando Gonzalez

La lógica del fútbol es divertida para el fútbol. Pero es patética para el funcionamiento de una sociedad. En el fútbol siempre hay un ganador y, a la hora de la victoria, se goza con la tristeza del perdedor. Se lo hostiga, se le cantan cantitos ofensivos y nunca falta algun gesto de burla con fuerte connotación sexual.

Fuera de la cancha, la lógica de la confrontación se va desvaneciendo. Asoman enseguida la vida real, las dificultades de cada ciudadano y la racionalidad casi siempre se abre paso. No es el caso de la Argentina. Sólo hay que echarle una mirada al país barrabrava en estos días para comprobar como gana espacio la lógica maradoniana del enfrentamiento en muchos aspectos cotidianos.

La sanción de una ley polémica en el Congreso; la decisión del director de un colegio o cualquier incidente callejero es buena excusa para ejercitar el mismo deporte de vencedores y vencidos que Maradona desplegó en esa escandalosa rueda de prensa del miércoles que muchos argentinos querríamos olvidar.

No es casualidad que la clasificación de la selección argentina al Mundial de Sudáfrica permanezca tan ausente de alegría. La lógica maradoniana nos priva de ese combustible del fútbol que tanto necesitan las sociedades con necesidades básicas insatisfechas.

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