No fue víctima: perdió en su ley

Por: Ricardo Kirschbaum

Si hubiera sido un chiste, nadie se habría reído. No fue una broma. Néstor Kirchner se ha declarado en Chubut víctima de la "vieja política" y muchos de sus recientes aliados se sintieron usados por este ejercicio de pragmatismo despiadado

Desde la derrota electoral, Kirchner ha ido elaborando un relato. En la madrugada luego de esperar vanamente los votos de La Matanza que cambiaran la situación, dijo que había perdido por poco, casi había arañado un empate. Poco después se fue del PJ, y comenzó a acusar de traición a los intendentes justicialistas, a los mismos que había elogiado sin retaceos durante la campaña. En una reunión con intelectuales adictos, posteriormente, anunció que recorrería el país para fortalecer y construir una alternativa. Ya comenzó con esa tarea, mientras desde el Gobierno se intenta ganar tiempo.

Volvió a victimizarse en Chubut, diciendo que la vieja política, es decir sus intendentes mimados, le provocó esta inesperada derrota. Los intendentes eran lo que eran antes de que Kirchner forzara este mecanismo contra natura de las candidaturas testimoniales. Se supone que también incluyó en la vieja política al gobernador Daniel Scioli, que lo acompañó en el emprendimiento, y que ahora tiene comprometido seriamente su futuro político. Kirchner ha sido el autor y el ejecutor de una estrategia que viene de mucho antes del 28 de junio y que ha determinado el resultado electoral.

Había repudiado al "pejotismo" y estimulado a los transversales; luego se abrazó al PJ y dejó en banda a sus aliados. Ahora se sacude el peronismo y quiere reconciliarse con los transversales. armando una corriente más de izquierda. Además de sinuoso, es un mal perdedor.

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