El mal de los vices afecta ahora la candidatura de Federico Pinedo

La candidatura a legislador porteño del diputado nacional Federico Pinedo ahora está en duda dentro del macrismo, que a la vez no podría garantizarle, como quiere Mauricio Macri, que quedará como virtual vicejefe de Gobierno al asumir esa banca porteña, si la disputa y consigue.
La semana próxima, Macri tiene previsto terminar la hechura de las boletas para diputados nacionales y legisladores porteños que llevará PRO al cuarto oscuro porteño, pero aún el jefe de Gobierno medita sobre quién debe encabezar la boleta local. Quiere que Federico Pinedo deje la banca en Diputados y se postule para ocupar luego la vicepresidencia primera de la Legislatura -el cargo máximo de esa casa- y además oficiaría de vicejefe ante la renuncia de Gabriela Michetti. Dos cuestiones hacen dudar ahora sobre esa decisión. Por un lado, los argumentos afines a fortalecer el bloque en el Congreso, donde el macrismo está convencido de que la oposición desplazará al oficialismo. Por otra parte, Horacio Rodríguez Larreta y Michetti tienen sus propios candidatos para el puesto. El jefe de Gabinete prefiere a Esteban Bullrich y la ex funcionaria, a Martín Borrelli.

De todos modos, nadie podría garantizarle a su favorito que en diciembre asumirá la vicepresidencia primera que ocupa actualmente Diego Santilli, quien ya no puede renovar la banca. La Constitución porteña le otorga al vicepresidente primero de la Legislatura todo el poder de gerenciamiento de esa casa, y deja para el presidente -cargo que ejercen los vicejefes- la actividad de presidir las sesiones. A los vices de la Legislatura los votan sus pares en función de acuerdos políticos que entran dentro del reparto de la vicepresidencia segunda y las presidencias de comisiones. En general, siempre comanda la casa el oficialismo de turno, pero en ocasiones los pactos pueden fallar. Esas averías, que resultan en contra del mandatario de ocasión, suelen suceder cuando en la propia bancada que responde al Ejecutivo hay diferencias. Los legisladores, especialmente los que ya están y no los que asumen con la renovación como ocurrirá en diciembre, suelen mantener alianzas interbloques que les facilitan muchas veces la sanción de leyes, pero además, suelen preferir en los cargos claves a alguien con quien ya tienen alguna afinidad a pesar de no compartir bloque.

Algo así le sucedió a Aníbal Ibarra, en un caso que lo llevó inclusive a la destitución. Fue cuando asumió su segundo mandato, en 2003, con el apoyo de varias listas que reunían al kirchnerismo, a lo que fue el ARI y otros invitados. El jefe porteño quería que la Legislatura la comandara una diputada suya, Laura Moressi, pero el kirchnerismo proponía a Miguel «Pancho» Talento. No hubo acuerdo entre ellos y ninguno pudo juntar los votos necesarios de la oposición para ser votado para la vicepresidencia primera. Por entonces, una bancada aliada a Recrear, que integraba María Eugenia Estenssoro (hoy senadora por la Coalición Cívica), explicó que al estar divididos no podían aprobar la designación de ninguno y como lo hizo la mayoría, la Legislatura quedó comandada por el peronista del macrismo Santiago De Estrada, quien resultó reelecto en el puesto cuatro años, hasta que terminó el mandato en diciembre de 2007 y asumió como auditor de la Ciudad. De Estrada quedó así en la línea sucesoria, reemplazó a Ibarra y a Jorge Telerman -ex vicejefe- cuando ambos en algunas oportunidades se alejaban de la Ciudad, pero también condujo las sesiones que definieron el juicio político a Ibarra, y cuando éste fue reemplazado por Telerman quedó de segundo en la línea sucesoria, lo que busca Macri de Pinedo en el futuro. («Sería un orgullo y un desafío ser el segundo de Macri», admitió el diputado.)

Pero también cuando la Legislatura era Concejo Deliberante, Carlos Grosso sufrió esos desacuerdos. Por un voto, el de Guillermo Francos, Jorge Argüello se privó de presidir ese instituto.

Según Pinedo, no ha puesto condiciones para dejar la banca y ser legislador porteño, pero aseguró a este diario que la discusión pasa por que «el problema es el Gobierno nacional y el nivel de desinstitucionalización al que está llevando al país» y que en ese caso, Macri evalúa si es conveniente reforzar el bloque en el Congreso o bien asegurarse un vice de su confianza en la Legislatura porteña. Al debate se suma el hecho de que además de Bullrich y Borrelli hay quienes proponen a otros candidatos, como al actual titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda -clave en la gestión de Macri-, Álvaro González.

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