El vicepresidente de Lugo dice que está preparado para gobernar

Federico Franco está alejado del presidente. Pero dijo que no va a apoyar el juicio político.
El vicepresidente de Paraguay, Federico Franco, dijo estar dispuesto a asumir la presidencia de Paraguay ante el eventual caso de que el jefe de Estado Fernando Lugo renuncie por el escándalo que lo atrapa entre tres mujeres que le reclaman paternidad para sus hijos, a apenas 8 meses del inicio de su gobierno.

"Estoy preparado moralmente, convencido, físicamente preparado para asumir la presidencia", dijo Franco, líder del partido Liberal en el que se montó el ex obispo católico para llegar al poder en los comicios de 2008. "Pero no soy de esos que hacen leña del árbol caído y no voy a acompañar ningún pedido de juicio político. No hay causales. Si se plantea, se debatirán los argumentos. Yo voy a ser fiel, no tanto a Lugo como a quienes nos votaron en 2008", precisó.

"Federico", como lo llaman en Paraguay, está abiertamente distanciado de Lugo a quien acusa de humillarlo constantemente y de acusarlo de "conspirador". Los simpatizantes del vice ya corearon el estribillo "Federico presidente" en un mitin político oficialista que celebró el aniversario del triunfo electoral del 20 de abril de 2008. Federico asistió mezclado con el público, marginado de la tarima de honor. Allí estaba Lugo, quien intentó en vano sacudirse del escándalo, con un discurso contra la corrupción pero enfatizando que no abandonará el poder. "Esta democracia se mantendrá firme", exclamó. La Constitución faculta al Congreso a destituir al presidente con dos tercios de los votos. Los números podrían darse, sólo si los franquistas liberales consiguen el apoyo de la oposición integrada por los partidos Colorado, Unace y Patria Querida.

Para satisfacción íntima del vice, ayer los opositores lanzaron fuego contra el ex religioso. "Ya no podemos seguir soportando denuncias de conspiración. Lo único que conspira contra Lugo es la vida promiscua que tiene", sostuvo la diputada liberal Emilia Alfaro, a la sazón esposa de Federico. "En el mundo somos el hazmerreír", dijo la diputada Digna Roa, del partido Colorado. La diputada de Patria Querida, Olga López, propuso la creación de una oficina para recibir las denuncias de paternidad. Las burlas de subido tono en torno al ya llamado "semental de la Patria" se multiplicaron ayer en periódicos, radioemisoras y sitios de internet, comparado incluso con próceres, como el general Bernardino Caballero, héroe de la Guerra de la Triple Alianza al que se le atribuyeron 77 hijos.

Los opositores aprobaron, por mayoría, una declaración de repudio por el escándalo protagonizado por el presidente. La oposición, que es mayoría en el Congreso, hizo sonar los tambores del juicio político al emitir una declaración de repudio "contra las violaciones de los derechos de los niños a consecuencia de la irresponsabilidad del presidente Fernando Lugo ante su múltiple paternidad". El ministro de Interior Rafael Filizzola calificó de ridícula tal posibilidad. "La Constitución establece claramente cuáles son las razones por las cuales se puede enjuiciar a un presidente y una cuestión personal no puede ser una causa", subrayó.

Paralelamente, Viviana Rosalith Carrillo, la madre del niño que Lugo reconoció como suyo el 13 de abril, vive junto con su hijo desde hace tres días en la casa del ex obispo en Lambaré, afueras de Asunción. El abogado del gobierno, Marcos Fariña, dijo que, en los otros dos casos de madres que reclaman su paternidad, el mandatario está dispuesto a someterse a la prueba de ADN. La madre de Lucas Fernando, de 6 años, Benigna Leguizamón, entabló formal querella contra Lugo el miércoles. En cambio, la tercera, Hortensia Damiana Morán, madre de Juan Pablo, de un año y 4 meses, dijo no haría reclamo alguno.

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