El Vicegobernador Ballestrini se habría negado a firmar la sanción de la ley que dividió Chascomús

En su lugar tuvo que firmar "a regañadientes" el vicepresidente del Senado Federico Scarabino - Se viene aluvión de pedidos de autonomía en la Provincia de localidades que conocen que no existió reivindicación histórica alguna y que las tierras siempre fueron de nuestro Partido - La creación del nuevo Distrito de Lezama reavivó aspiraciones separatistas tanto en el Conurbano como en el Interior.
Al menos dos hechos ayudan a explicar la preocupación e inquietud instaladas por estas horas en diversos ámbitos políticos bonaerenses tras la creación de la comuna de Lezama. El vicegobernador Alberto Balestrini, se habría negado a firmar la sanción de la ley, un trámite administrativo necesario para comunicarla al Ejecutivo. Y en Diputados, una legisladora decidió no votar la división de Chascomús con la mira puesta en su propio distrito donde por estas horas floreció un movimiento secesionista.

Balestrini es, además de titular del Senado, el jefe territorial de La Matanza, el populoso distrito del Conurbano en el que anidan varios proyectos de división e independencia. Y su decisión de eludir la firma tendría que ver con la intención de evitar quedar "pegado" en una decisión que podría abrir la puerta a la creación de nuevas comunas.

En su lugar tuvo que firmar el vicepresidente del Senado, Federico Scarabino. "Y lo hizo a regañadientes", trascendió. Al igual que Balestrini, el senador quilmeño mira de reojo las movidas divisionistas que apuntan a crear en el actual territorio de su municipio de origen la comuna de San Francisco Solano.

En Diputados, ocurrió otro tanto. Dicen que la vicepresidenta del bloque oficialista, Alicia Tabarés, finalmente no votó la creación de Lezama. Y no pocos vinculan esa determinación a lo que sucede en su Distrito, Olavarría. Allí, un grupo de vecinos e instituciones pugna por la separación de Sierras Bayas.

Todas estas actitudes se relacionan con el escenario que no pocos legisladores y dirigentes de la Provincia ven configurarse en el horizonte. Tras la división de Chascomús y la creación de Lezama, aguardan un aluvión de pedidos de autonomía tanto en el Interior como en el Conurbano, una presunción avalada por los propios movimientos secesionistas que cobraron nuevos bríos tras la histórica decisión de la Legislatura.

Una puerta abierta

En la Provincia hay al menos 60 movimientos que impulsan la creación de nuevas comunas, algunos de los cuales tienen una larga historia de lucha e, incluso, ciertos avances en la Legislatura.

Por ejemplo, Huanguelén, que aspira a independizarse de Coronel Suárez pero que al mismo tiempo pretende tomar tierras de otros distritos vecinos como Daireaux, Guaminí y General La Madrid, tuvo un fuerte envión hacia fines de 1995, cuando el entonces gobernador Eduardo Duhalde envió el proyecto de división a la Legislatura.

Otras localidades han venido presentando su reclamos, varias de ellas incluso acompañadas por legisladores de la oposición.

La versión más difundida en las últimas horas, al menos en ámbitos legislativos, es que "ahora" se viene la postergada división de La Matanza, un proyecto que Duhalde había diseñado pero que nunca pasó del laboratorio del Ejecutivo. Pensado en su momento para recortar poder e influencia al entonces líder matancero Alberto Pierri, se proyectaba crear tres comunas en el actual territorio: San Justo, Ciudad Evita y Laferrere-González Catán.

Algunos de estos movimientos siguen latentes, de ahí la reacción de Balestrini.

Falsa reivindicación histórica

En el Ejecutivo prefieren bajarle el tono a la posibilidad de darle vía libre a la creación de nuevas comunas. De hecho, hablan de Lezama como una "reparación histórica", con el argumento de que hace más de 100 años existió con el status de comuna bajo el nombre de Biedma.

Incluso, el ministro de Gobierno, Eduardo Camaño, mencionó que existe una "ley marco" en debate en el Senado que establecería los parámetros que deberían cumplir las localidades que aspiren a su independencia. Esa norma, sin embargo, sigue sin llegar al recinto de la Cámara alta.

Por eso, los movimientos autonomistas se aprestan a intensificar las gestiones. Lezama es un espejo en el que comenzaron a mirarse cada vez con más insistencia.

Comentá la nota