El vice piensa en una salida que no se le vuelva en contra si llega al poder

Pretende evitar que el conflicto dañe a futuro la relación entre el Ejecutivo y el Banco Central.
Cleto tiene que hacer como Walt Disney y quedarse congelado hasta el 2011", había recomendado con ironía cuyana el principal operador de Julio Cobos -Cleto, para los íntimos- apenas el vice pegó el salto en las encuestas de imagen tras su famoso voto "no positivo" en el Senado. El tiempo reveló que será una misión imposible. El ex compañero de fórmula de Cristina pudo hacer la plancha por meses, pero ya se convenció de que para mantenerse al tope de las preferencias, ahora que sinceró sus aspiraciones presidenciales, deberá someter cada uno de sus pasos al examen público y ponerle el pecho al fuego combinado del Gobierno y de parte de la oposición.

El alto protagonismo que asumió en el caso Redrado -por obligación institucional y por decisión personal- derivó en un caso testigo. Rodeado por lo más selecto de su círculo mendocino, ayer se puso a revisar del derecho y del revés las consecuencias de la resolución que adopte en la Bicameral que debe expedirse sobre el conflicto del Banco Central a la luz de los nuevos acontecimientos: la renuncia de Redrado y el rechazo del Gobierno. Y todos llegaron a la conclusión de que ninguna alternativa podrá esquivar el cuestionamiento de alguno de los sectores que pugnan por desacomodar al vice.

Con todo, la mayor preocupación de Cobos, según sus asesores, consiste en mantener un equilibrio entre el contenido jurídico y la lectura política de su postura, sobre todo porque entiende que el caso dejará sentada jurisprudencia para la relación que mantendrán a futuro el presidente con las autoridades del Central. Por lo que no solo condicionará la política monetaria durante los pocos menos de dos años de gestión que le quedan a Cristina, sino que resultará clave para el proyecto que el propio Cobos intentará aplicar en caso de que se cumplan sus aspiraciones de apoderarse del sillón de Rivadavia.

Un dato que no se le escapa al vice es que en setiembre debe renovarse el mandato del presidente del Central, que dura seis años y por lo tanto abarcará por completo el próximo período presidencial. Y la designación la hará Cristina si logra el acuerdo del Senado, donde la paridad entre oficialismo y oposición es tal que nadie se asegura mayoría propia.

"El martes al mediodía la Bicameral se reunirá para emitir dictamen luego de analizar los nuevos hechos", fue el único mensaje que aceptó enviar ayer Cobos, a regañadientes, a través de su vocero. Por ahora, el vice no dio señales de modificar su intención de aconsejar la remoción de Redrado, bajo el argumento de que es una atribución de la Presidenta. "Quiere mostarse previsible ante los mercados", admiten en su entorno.

El vicepresidente se pasó ayer calentando el teléfono con consultas a políticos de confianza -entre ellos Raúl Baglini-, constitucionalistas y economistas. Por la mañana se reunió en el modesto chalet que la senadora Laura Montero alquila en la capital mendocina con su ex vicegobernador, Juan Carlos Jaliff; su ex secretario de Legal y Técnica, Jorge Albarracín, y la anfitriona, que estuvo a cargo de Economía durante su gestión.

A través de Baglini, al vice le llegaron los consejos de la primera línea de la UCR para que la comisión declare "abstracto" el procedimiento para la remoción de Redrado en vista de su paso al costado y así evitar exponerse a una resolución a favor o en contra del pedido del Gobierno. La idea que le dieron es que la Bicameral presente un informe sobre los datos que recolectó en las audiencias, pero sin dictaminar. Hasta anoche, Cobos la había desechado.

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