Un vice que se dedica a la economía

Fue ministro en el gobierno de Tabaré y seguirá dedicado al tema. El secreto bancario, la relación con el Mercosur y las medidas para crear empleos.
Desde Montevideo

El área económica de un futuro gobierno del Frente Amplio estará bajo la atenta supervisión de Danilo Astori, ex ministro de Economía de la administración de Tabaré Vázquez. Ese fue el acuerdo al que arribaron Astori y José Mujica cuando a fines de junio este último ganó la interna de la coalición de centroizquierda Frente Amplio. Mujica aceptó que su compañero de fórmula maneje los lineamientos de la política económica, que supo ser ortodoxa. Astori accedió a un diálogo con Página/12 antes de que comenzara la conferencia de prensa de la fórmula. Se manifestó esperanzado con una nueva gestión de gobierno, en la que se pondrá el acento en resolver el diferendo con Argentina y mejorar el Mercosur.

–¿Cuáles van a ser los primeros pasos para el próximo gobierno?

–Tenemos prioridades en mejorar los estímulos para la inversión, poner en práctica nuevos programas para fortalecer y promover el desempleo, sobre todo en los núcleos sociales que están en desventaja (menores de 21 años y mujeres de todas las edades). Crearemos 200 mil puestos de trabajo, 40 mil para jóvenes, y pondremos en práctica programas de apoyo a los grupos que los necesiten, como de formación para conseguir empleo. Se trata de un conjunto de medidas que tiene que ver con los que son sus instrumentos fundamentales: fortalecer la estructura fiscal, seguir trabajando en la holgura financiera, ambos aspectos para establecer el clima de inversiones; continuar con la política monetaria flexible. Simultáneamente pensamos trabajar los contenidos de la educación, que hasta ahora no han cambiado y necesitan modificarse. Necesitamos cumplir con las metas del programa.

–Mujica habló de "revolucionar la educación".

–La gran materia pendiente son los contenidos, que tienen que ser modernizados.

–En la campaña se coló el tema impositivo. Lacalle prometió reducir cargas fiscales. ¿Podría explicar lo que prevé hacer el FA?

–Seguir mejorando el sistema tributario que hemos puesto en vigencia, tratando de disminuir la importancia de los impuestos al consumo, porque son los de más peso en la carga tributaria; mejorando el impuesto a la renta personal a través del sistema de reducciones y continuar por este camino. Los objetivos siguen siendo los mismos: más equidad, más eficiencia; que haya menos impuestos con buena capacidad recaudatoria y mucho estímulo a la inversión. A la luz de esos objetivos, vamos a mejorar el sistema. La gran aspiración es conseguir bajar la carga tributaria en términos generales, medida como la relación entre imposición y producción.

–¿Uruguay va a flexibilizar las condiciones requeridas por ley para levantar el secreto bancario en el marco de tratados? ¿Esta decisión podría incluir a Argentina?

–Nuestra línea es intercambiar información con los países con los que suscribamos tratados; estos tratados pueden ser para evitar la doble tributación como el de México o como el que estamos intentando desarrollar con Chile y con la India o tratados específicamente de intercambio de información.

–La AFIP se queja y los organismos aumentaron la presión...

–No vamos a aceptar presiones. Todos los países serios tienen secreto bancario. Vamos a cumplir con la meta de firmar once tratados, los vamos a elegir a la luz de nuestra soberanía.

–La adhesión de Venezuela al Mercosur, ¿mejora las relaciones?

–Tiene que tener un balance positivo, porque Venezuela es un país muy importante. Desde el punto de vista uruguayo es un gran comprador de nuestros productos y un gran vendedor de energía, que es un déficit nuestro. Su presencia en el proyecto es indiscutiblemente importante. Vamos a ver qué decisión toma el Congreso brasileño. Habrá que seguir trabajando con mucha paciencia. Para Uruguay, el Mercosur es imprescindible y lo digo sin vanidad: para Mercosur, que no esté Uruguay es un problema. Mercosur tiene problemas, hay muchos obstáculos para acceder al mercado ampliado –más de los que teníamos cuando empezamos a trabajar en 1991– y muchas asimetrías diferentes que traban la circulación. Además, la institucionalidad es débil. Tenemos dificultades de hacer acuerdos con otros bloques, como la Unión Europea. Nuestro enfoque es de regionalismo abierto, que la región no nos encierre para adentro.

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