El vice del Central asumió y ordenó liberar reservas para pagar deudas

La fracción K del directorio ejecutó el plan diseñado por Kirchner en Olivos.
Para el Gobierno, tras la remoción de Martín Redrado, Mario Blejer es el nuevo Presidente del Banco Central. Hasta que ese nombramiento, que para la Casa Rosada es un hecho (ver aparte), el cargo lo ocupará interinamente el vicepresidente del BCRA, Miguel Pesce, un radical heterodoxo.

Así, culminó una jornada "destituyente" que fue diseñada en las vísperas en Olivos y que se inició a la mañana cuando varios directores del Banco Central llegaron puntualmente a la sede de la entidad. Allí aguardaron durante hora y media que Redrado abriera la reunión de Directorio habitual de los jueves.

Fueron de la espera, además de Pesce, los directores Sergio Chodos, Carlos Sánchez, Gabriela Ciganotto y Waldo José María Farías. El último en sumarse a la reunión fue el director Arnaldo Bocco. También participaron el Sindico Titular y el representante del Economía, Adrián Cosentino.

No concurrieron los directores Carlos Pérez y Zenón Biagosch, aliados de Redrado, en tanto Arturo O´Connell está fuera del país.

En realidad, los seis directores sabían que era una espera en vano porque ya la noche anterior Redrado había "desconvocado" la reunión de Directorio.

Sin embargo, para Pesce y este grupo de directores, el titular puede convocar al Directorio pero no puede desconvocarlo. Así consideraron que la reunión estaba formalmente legitimada y podía sesionar por contar con el quorum necesario.

Una vez que dejaron asentada la ausencia de Redrado, además de tratar "cuestiones internas", los directores pusieron en marcha el operativo remoción. Y resolvieron adoptar varias medidas:

Reasumir las facultades que el Directorio delegó en el titular del organismo.

Instruir al Gerente General del Banco Central a iniciar los trámites para cumplir con el DNU que permite usar parte de las reservas para pagar la deuda. El fundamento es que el DNU tiene "fuerza de ley", está vigente (no fue rechazado por el Congreso) y el titular del BCRA no puede incumplir con lo que marca un decreto-ley.

Esta decisión tiene un escollo: el gerente general es Hernán Lacunza, un hombre de Redrado que lógicamente también será destituido, en este caso por no cumplir con la resolución del Directorio.

Así las cosas, los directores esperaban que desde la Casa de Gobierno se informara el toque final: la destitución de Redrado.

Por eso, inmediatamente resolvieron aguardar el texto del DNU para poner en conocimiento de Redrado que estaba destituido. Y aplicar el artículo de la Carta Orgánica del BCRA que señala que "el vicepresidente ejercerá las funciones del presidente en el caso de ausencia o impedimento o vacancia del cargo".

Todo este curso de acción, como anticipó ayer Clarín, fue delineado en Olivos y se completó con la remoción de Redrado "por incurrir en mala conducta e incumplimiento de los deberes de funcionario público" por no ceder de las reservas al Tesoro los US$ 6.569 millones como marca el DNU de mediados de diciembre.

El operativo "destituyente" se completó con la aparición de un Informe del Gerente Principal Asuntos Legales del BCRA, Marcos Moiseeff, ¿un organismo que asesora al Banco en litigios contra terceros- que sostiene que Redrado incurriría en abuso de autoridad si no cumple con el DNU.

Aunque ese Departamento no es el que debe dictaminar o recomendar al Banco Central los pasos a seguir -esa función es de la Gerencia Principal de Estudios y Dictámenes Jurídicos (ver página 9)- el Gobierno logró meter otra cuña dentro del organismo y darle un ropaje adicional de legalidad al DNU de remoción que ya tenía en carpeta. No por causalidad, en los fundamentos del DNU, se menciona la opinión del Gerente Principal de Asuntos Legales.

Mientras Redrado evaluaba los pasos a seguir, en su entorno decían anoche que el Gobierno se desmiente a si mismo. ¿No era que ya Redrado ya había presentado la renuncia?

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