El vice de Bush volvió a defender la tortura

El ex vicepresidente estadounidense Dick Cheney defendió ayer los interrogatorios violentos contra sospechosos de terrorismo durante el gobierno de George W. Bush, y afirmó que calificarlos de tortura es ofender a quienes "salvaron vidas norteamericanas".
"Hoy hablo como una persona que estaba allí cada día del gobierno Bush y apoyó las políticas cuando fueron tomadas, y sin dudarlo volvería a hacerlo de nuevo si se dieran las mismas circunstancias", afirmó Cheney ante empresarios, informó la cadena de noticias estadounidense CNN.

Cheney hizo estas declaraciones minutos después de que el presidente norteamericano, Barack Obama, anunciara su decisión de prohibir estos métodos y asegurara que Estados Unidos "perdió el rumbo" en su combate al islamismo durante la administración Bush por apelar a este tipo de procedimientos.

El ex vicepresidente fustigó además la decisión de Obama de cerrar el campo de detención de Guantánamo, y defendió los métodos de interrogatorios de la CIA durante el gobierno de George W. Bush, que incluyeron la aplicación de métodos considerados como torturas por organismos de Derechos Humanos.

En un discurso pronunciado en Washington inmediatamente después de las declaraciones de Obama sobre el campo de detención de Guantánamo, Cheney atacó al mandatario diciendo que no hay "nada peor" que "criminalizar las decisiones políticas de una administración precedente". Obama anunció un plan para el cierre del campo de detención de Guantánamo, que prevé el traslado de 50 detenidos al exterior, la liberación de 21 y el procesamiento de otros frente a tribunales federales o militares.

Legisladores demócratas y organizaciones de defensa de los derechos humanos le reclamaron a Obama que abra una investigación oficial sobre la posible ilegalidad de algunas de las medidas adoptadas por el gobierno de Bush contra prisioneros considerados sospechosos de terrorismo.

Obama hizo publicar una parte de las directivas secretas de Bush, se pronunció contra las torturas y dijo que su aplicación "no le dará más seguridad a Estados Unidos, sino todo lo contrario".

En su réplica, Cheney dijo que la adopción de esos métodos de interrogatorios fue una decisión "difícil", pero le atribuyó "haber evitado nuevos atentados en territorio estadounidense" después de los de 2001. Sobre el cierre de la prisión de Guantánamo, juzgó que fue adoptada "sin mucho debate y sin un programa".

"La administración Obama descubrió que era fácil recibir aplausos en Europa cerrando Guantánamo, pero es difícil encontrar una solución alternativa que ayude tanto a la justicia como a la seguridad nacional", dijo el ex vicepresidente.

"Las medidas de Obama "pueden dejar contentos a algunos liberales y a algunos conservadores y él podrá decir que está en el medio de las dos posturas, pero las guerras contra el terrorismo no se ganan con medias medidas", analizó el compañero de fórmula de George W. Bush.

Durante ese gobierno Cheney fue uno de los principales impulsores de las guerras en Irak y Afganistán, y un entusiasta defensor de los métodos que se niega a llamar tortura. La semana pasada la CIA rechazó un pedido suyo para desclasificar documentos que demostrarían el supuesto valor de cierta información obtenida a través de tormentos, aunque legisladores que han visto esos documentos dicen que no demuestran nada.

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