Viajes presidenciales: el premio de los Kirchner para pagar fidelidad

Viajes presidenciales: el premio de los Kirchner para pagar fidelidad
Un voto o una alianza pueden servir para subirse al avión con el matrimonio K.
Con su fervoroso discurso en el debate por la ley de medios, la diputada jujeña Carolina Moisés se ganó un lugar la reciente gira presidencial por Estados Unidos. Compartió el viaje con la bonaerense Nora César, otra legisladora de bajo perfil y sin especial conocimiento de las relaciones internacionales, pero que en cambio es muy amiga de la Presidenta (fue su asesora en el Senado). Ambas terminan su mandato en diciembre y el periplo a bordo del Tango 01 también ofició como una suerte de regalo de despedida, comentaron a Clarín fuentes del bloque oficialista.

Es que Néstor y, sobre todo, Cristina Kirchner convirtieron sus viajes al exterior en un sistema de premios a la fidelidad y de señales para la interna política. Raúl Alfonsín y Carlos Menem solían llenar sus aviones con la primera línea de su gabinete y, a lo sumo, las principales autoridades del Congreso. No era extraño, incluso, que esos cupos fuesen ocupados por opositores. Pero los Kirchner sólo hacen lugar a los propios. Y detrás de los jefes de los bloques K, Miguel Angel Pichetto y Agustín Rossi, siempre encuentran butacas para legisladores rasos, gobernadores y hasta intendentes amigos.

Así, para la Asamblea de la ONU de 2008, la Presidenta fue muñida de la compañía de tres jefes comunales que se habían mantenido fieles en la pelea contra el campo: Baldomero "Cacho" Alvarez (Avellaneda), Daniel Gioacomino (Córdoba) y Omar Perotti (Rafaela); y el gobernador radical K de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, que se jugaba la reelección.

Antes, en abril, Cristina había llevado a París a la diputada Beatriz Rojkés de Alperovich, que acababa de ser elegida por Kirchner como vicepresidenta del PJ.

El aliado socialista Ariel Basteiro, vocal en la comisión Mercosur de la Cámara baja, tuvo suerte de ampliar sus fronteras: ya acompañó a la Presidenta a Cuba, Venezuela, Roma y ahora a Nueva York, adonde también viajaron los gobernadores Jorge Capitanich (Chaco) y Gildo Insfrán (Formosa).

Otras que disfrutaron de Roma fueron la senadora Silvia Giusti y la diputada radical K Silvia Vázquez. Y en febrero volaron a Madrid los senadores Haidé Giri, Rubén Marín, Eric Calcagno, los diputados Cristina Cremer de Busti y Patricia Fadel, los gobernadores Daniel Scioli y José Alperovich, los sindicalistas Hugo Moyano, Omar Viviani y Antonio Caló y los dirigentes de la UIA Juan Lascurain y José Ignacio de Mendiguren.

Un par de meses más tarde, pudieron disfrutar de la caribeña Trinidad y Tobago los senadores Ada Maza, Marita Perceval y José Martínez, y los diputados Hugo Prieto, Stella Maris Córdoba y el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Ruperto Godoy, que, a pesar de su cargo, no es un habitué de las comitivas presidenciales. Hasta Eduardo Lorenzo Borocotó disfrutó este año de Qatar y Londres junto a sus colegas Paola Spatola, Gerónimo Vargas Aignasse, María de los Angeles Petit, Elena Corregido y Silvia Giusti.

A veces, las invitaciones se usan para fortalecer relaciones y enviar señales. Kirchner llevó a Felipe Solá a China y París para limar tensiones en su siempre compleja relación con el entonces gobernador. Por aquella época, otro mandatario provincial, el mendocino Julio Cobos, terminó de afianzar su vínculo con los K acompañándolos en sus viajes por el mundo.

Cristina invitó a Trinidad y Tobago a la vicegobernadora catamarqueña, Lucía Corpacci, buscando reforzar su perfil K frente al gobernador Eduardo Brizuela del Moral, que se había alejado.

A principio de año, cuando en la Rosada aún soñaban con enmendar la relación con Carlos Reutemann, el senador fue invitado al viaje a España. Pero lo rechazó.

Párrafo final para el diputado José Díaz Bancalari, convertido en una especie de cábala infaltable en los viajes K. En el Congreso, hay quienes explican que es un reconocimiento al ex jefe del bloque del PJ, que abandonó el duhaldismo para abrazar el kirchnerismo. Según otros, con sus bromas es el mejor compañero de viaje y hasta lo cargan con que su lugar en la comitiva está garantizado como representante gremial de los "azafatos presidenciales".

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