Los viajes de larga distancia en colectivo, un mar de problemas

Los viajes de larga distancia en colectivo, un mar de problemas

Las innumerables deficiencias que presentan varias de las unidades que llegan y salen de Junín y el aumento sideral de los pasajes vienen generando una oleada de quejas de usuarios locales y regionales. La administradora de la Terminal dijo: "Recibimos muchos reclamos".

Lo encantador que puede resultar para un niño subir por primera vez a un colectivo para emprender junto a sus padres un viaje lejano, o el placer que pueden experimentar los pasajeros que tienen la dicha de haber hallado unidades confortables que los lleve a destino son sensaciones antagónicas a las que experimentan, en la actualidad, muchos usuarios de los micros que llegan y salen desde la terminal de  Junín. 

Las quejas por las deficiencias que presentan varios transportes de media y larga distancia son recurrentes y generan alteración en los clientes locales y en quienes llegan desde la Región para embarcarse -principalmente- rumbo a Buenos Aires, La Plata.

Fallas mecánicas, ruidos de carrocería, mala atención de los choferes y un servicio que en general es inferior al que se indica en el boleto, y por el que se abona un monto diferencial, son sólo algunos de los contratiempos que deben sortear a menudo los hombres y mujeres que sí o sí necesitan utilizar ese medio de locomoción.  

Luciana, una joven que viaja con frecuencia desde esta ciudad a General Pinto, dijo enojada que ya es una costumbre llegar “a cualquier hora” a aquella localidad por los constantes problemas que afectan a los coches de la firma “El Cóndor - La Estrella”. “Los colectivos llegan rotos a Junín y suelen tardar entre dos y tres horas en arreglarlos, si es que tenemos suerte de que puedan solucionar el asunto. Si no hay que esperar a que haya un micro que lo reemplace, pero eso es una lotería”, expresó.

Darío, otro de los damnificados, afirmó haber viajado la semana pasada a Liniers con la firma Transporte Automotor La Plata en un coche que “llegó de casualidad”. “Ya en Chacabuco empezó a hacer un ruido raro el motor y así viajamos hasta Mercedes, donde no dio para más y estuvimos dos horas esperando que vinieran a buscarnos en otro colectivo. Iba con mi mamá, que se tenía que hacer unos estudios porque está delicada de salud y llegamos a la clínica mucho después del horario que nos habían dado. Fue una suerte que nos atendieran igual”, comentó indignado.     

"Yo no puedo hacer nada"

La administradora de la estación de ómnibus local, Mirta Guevara, admitió que los reclamos de la gente son numerosos y se sostienen en el tiempo, pero se desligó de la posibilidad de resolver esas irregularidades.

"Hay quejas, eso no lo podemos negar. No serán muchas por día, pero pasa el tiempo y continuamos recibiendo gente que nos manifiesta su malestar porque le tocó estar varada tres horas en la ruta por la rotura de un transporte, o porque le tocó viajar con un ruido bárbaro y no pudo dormir en todo el camino, o porque le cobraron por un  servicio ejecutivo y no le dieron ni un alfajor, o por mala atención de los choferes. En fin, hay muchas causales, pero las que más irritan son aquellas que que motivan un retardo en el horario de llegada a destino", manifestó la funcionaria.

  A renglón seguido, indicó que "a cada persona que se acerca a plantearnos estas cuestiones, las enviamos a hablar con la gente que está en ventanilla, que a su vez trasladan el tema a la sede central de la firma".

"Yo, más allá del rol que tengo, no tengo el poder de  exigirle a los colectiveros ni mucho menos a sus jefes que mejoren tal o cual inconveniente. Como mucho, lo que puedo hacer es transmitirle lo que me dice la gente a los  encargados de vender los pasajes, pero el margen de maniobra mío termina allí. No obstante, los vecinos juninenses y no juninenses que usan el servicio y tienen alguna crítica que realizar pueden asentarla en el libro de quejas, que está a disposición de todos", le explicó Guevara a Democracia.     

A su vez, remarcó que "los servicios más cuestionados y criticados son los que van a la terminal porteña de Retiro y los que llegan a la ciudad de La Plata". 

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