Viajan Sarkozy y una misión de la UE para intentar una tregua

Hay una gran impotencia y divisiones entre las cancillerías europeas.
La confusión reina en la diplomacia europea, abatida por la masacre que se consuma en Gaza y las divisiones internas. El momento es muy difícil porque la transición de Bush a Obama produce un vacío de influencia de EE.UU., la única potencia a la que Israel no puede dejar de escuchar. Hoy llegarán dos aviones a Jerusalén, que simbolizan la impotencia y el desorden de las cancillerías europeas. En uno viaja la delegación de la Unión de 27 países europeos. En el otro, el presidente francés Nicolás Sarkozy.

El cambio de la presidencia francesa a la de la República Checa a fines de diciembre llegó en el peor momento. A la diplomacia champagne, plena de iniciativas, de Sarkozy, la releva teóricamente un conservador de los de antes, el presidente checo Vaclav Klaus, un euroescéptico profundo.

Klaus es abiertamente pronorteamericano de Bush, como los conservadores que gobiernan Polonia. Ambos países apoyaron la invasión de Irak en 2003 y dentro de la UE jugaron el abierto papel de disidentes pro EE.UU. junto con la Gran Bretaña de Tony Blair, la España de José María Aznar y la Italia de Silvio Berlusconi.

Tiempos pasados. Los otros cambiaron, Obama está en el horizonte. Pero el viejo Vaclav que gobierna la República Checa es siempre el mismo. De allí que el portavoz checo Jiri Potuzniku vio la luz verde y dijo en nombre de la Unión Europea que los bombardeos y la invasión israelí eran "una acción defensiva, no ofensiva", que es la línea del Washington agonizante de George W. Bush.

De inmediato lo desmintieron Sarkozy y el primer ministro británico Gordon Brown, que condenaron la invasión israelí y los bombardeos, aunque también condenaron el disparo de misiles de Hamas contra las ciudades del sur de Israel.

Los checos debieron dar de inmediato una marcha atrás que estimuló las conjeturas de que los europeos no logran enhebrar una línea coordinada y coherente.

Hoy será un día importante en Jerusalén y en los encuentros con Abu Mazen, el jefe de la Autoridad Palestina sucesor de Yasser Arafat que es también el responsable de la OLP.

El gran protagonista de estos movimientos diplomáticos es el presidente francés, quien -aunque ahora habla sólo por su país- es el titular real de la orientación política de la UE en la crisis.

Los tropezones de la presidencia checa de la UE y el repliegue total de Estados Unidos en la línea estratégica de Israel, exasperan la confusión pero abren también la oportunidad de que Sarkozy y Brown presionen sobre Israel para que en las próximas 48 horas se muestre flexible aprovechando su consolidación en el terreno bélico de Gaza.

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