Veto parcial para la ordenanza de las tarjetas de colectivos

Afectará a los artículos que fijaban el plazo de 90 días para cambiar las máquinas. Ahora tendrán 180 días, prorrogables por otros 180.
Hasta que no instalen la nueva tecnología, las empresas de micros no podrán pedir aumento del boleto. Funcionará un sistema mixto con tarjetas y máquinas monederas.

Trabajoso pero fructífero fue el acuerdo alcanzado en las últimas horas de anoche por el Ejecutivo municipal con los empresarios del transporte automotor de la ciudad. El intendente interino Marcelo Artime vetó parcialmente la ordenanza que obliga a las empresas a instalar una tecnología de tarjetas por aproximación para el cobro de boletos, dejando en pie lo aprobado por los concejales pero concediendo hasta un año de plazo a las concesionarias del servicio para hacer el cambio, sin que hasta entonces se modifique la tarifa que pagan los usuarios.

La ordenanza vetada parcialmente anoche había sido aprobada en la sesión del viernes 9 de este mes y establecía que las empresas de colectivos tenían 90 días para instalar las máquinas nuevas, a su costo. Ametap, la entidad que agrupa a los dueños de las líneas de micros y cuya aspiración era instalar máquinas monederas, reclamó entonces un aumento de 21,7% en la tarifa para costear la inversión aprobada por el HCD, pero el intendente Gustavo Pulti negó de plano esa última posibilidad.

El veto parcial introducido anoche con la firma de Artime -reemplazante de Pulti hasta la semana próxima- establece que los empresarios tendrán ahora 180 días prorrogables por otros seis meses para instalar las tarjetas por aproximación. Con la salvedad de que mientras dure esa transición podrán usar máquinas monederas junto con el sistema de tarjetas, es decir que regirá un sistema mixto. Pero se dejó en claro que no se permitirán las monederas únicamente.

En este punto los negociadores de la Municipalidad consiguieron introducir una cláusula importante que pone a salvo el bolsillo de los usuarios: mientras dure ese período de transición cuyo plazo máximo es de un año, los empresarios no podrán tramitar ningún pedido de aumento del boleto. Recién recuperarán esa posibilidad de reclamar cambios en la tarifa cuando hayan instalado la totalidad de las máquinas con el sistema de tarjetas por aproximación. De manera que si quieren aquéllo, tendrán que cumplir antes con la ordenanza.

Paralelamente, la Municipalidad y los concesionarios del servicio de transporte público acordaron volver al 3% por boleto vendido el depósito al Fondo del Transporte, que se utiliza para el mantenimiento de calles por las que transitan los micros. Ese Fondo había sido reducido al 1% durante la gestión de Elio Aprile después de un prolongado conflicto por incumplimiento de parte de los empresarios.

Una jornada de negociaciones

Artime recibió a las 22 a los referentes y representantes legales de Ametap para sellar ambos acuerdos. Durante la jornada fueron los secretarios de Gobierno Ariel Ciano y de Legal y Técnica Martín Colombo, quienes habían encaminado la difícil negociación con el objetivo puesto en atender los intereses de todas las partes (concejales que votaron la ordenanza, empresarios y usuarios).

Finalmente, los artículos alcanzados por el veto son cinco. Uno era el que establecía los 90 días de plazo para instalar el sistema de tarjetas por aproximación, y otros cuatro porque en algún punto se aludía a ese plazo.

El resto de la ordenanza entrará en vigencia desde el lunes tal como fue votada por la mayoría del HCD en la sesión realizada hace tres semanas en Sierra de los Padres.

En el Ejecutivo quedaron conformes con el arreglo ya que deja a salvo el espíritu del cambio de sistema impulsado por los bloques de la oposición -con el que el oficialismo también estaba de acuerdo-, pero corrigiendo un defecto que podía haber invalidado toda la ordenanza si los concesionarios acudían a la vía judicial: al aprobar la norma los concejales no repararon en que desde que las empresas dejaron de ser permisionarios precarios para convertirse en concesionarios, no se puede modificar el sistema de cobro del boleto de forma unilateral, sino que hace falta un acuerdo de las partes.

Dicho de otro modo, por sí sola la Municipalidad no podía obligar a las empresas a hacer esta inversión, requería de un consenso firmado, tal como lo establecen los pliegos de licitación por los que se adjudicaron las concesiones.

En definitiva, anoche se firmó el convenio en los términos antes mencionados y de inmediato Artime lo elevó al Concejo para que lo convalide.

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