Vestido para pasar.

RIVER: River se puso su mejor ropa para seguir en la Copa: les tiene que ganar a los paraguayos."Nos jugamos la vida", avisó Fabbiani. Si empata, deberá golear a la San Martín. Y si pierde, chau sueño.
Cuando transportaba su valija en el aeropuerto de Ezeiza, Cristian Fabbiani lucía su traje impecable, como un novio a punto de ingresar a la iglesia. Más de cinco horas después, a las 16.50 de Asunción (una hora menos que en la Argentina), el Ogro bajó del móvil 161 de Chevallier Paraguaya como ese tío atorrante que deambula por el casamiento a las 6 de la mañana: saco en mano, camisa desabrochada y fuera del pantalón, corbata floja. Ya no estaba vestido para matar. Sí vestido para ganar (y pasar), como sus compañeros. Porque "nos jugamos la vida", Tanque dixit, sensación de todo el plantel de River.

La nueva moda generó varios comentarios. "Ves, Paco, así tenemos que viajar: de traje. Porque River es un grande", chicaneó Gorosito. Y no faltaron las cargadas. "A algunos les queda bien, pero otros parecen cantantes bailanteros. Por ejemplo, Cabral", bromeó el arquero Daniel Vega, quien esta noche jugará el primer partido internacional de su carrera. "¿Dijo eso el Indio? Si a Gerlo y a mí es a los que mejor nos queda el traje, porque nos da estilo". En cambio, para Nico Sánchez, la mejor percha fue la de Fabbiani. Entre un cruce y otro se consumió un viaje precedido de una hora y veinte minutos de demora. "Hacía un poco de calor al mediodía para usar esta ropa, pero nos queda linda", se consoló Ferrari.

Con esta buena onda y mentalidad ganadora (con ese look no podía ser de otra manera), el plantel espera el partido de esta noche frente a Nacional de Paraguay. "No tenemos que salir a la cancha pensando que ellos no juegan por nada. Nosotros jugamos por todo y eso es lo único que importa", arengó Ahumada. "Tenemos claro que con dos triunfos nos clasificamos y no podemos fallar", se le sumó Gerlo acomodándose la corbata roja. La misma que se desajustó mientras leía en Olé la nota a Oscar Fabbiani. "Ogro, era cierto que tu tío fue grosso. No me chamuyaste, eh". "Viste Paco, es un fenómeno", le respondió, baboseándose orgullo, el Tanque fashion.

Andrés Ying, un paraguayo hijo de chinos, no estaba tan fachero como los jugadores. Igual, fue el único hincha que se bancó la espera de casi dos horas en la puerta del hotel con tal de llevarse algún autógrafo de sus ídolos, que no se pusieron de acuerdo respecto del resultado entre la San Martín y Nacional de Montevideo. "El empate fue buenísimo. No queríamos que ganaran los peruanos. Estamos confiados en que vamos a clasificar", comentó Nico Sánchez. Cabral, en cambio, sostuvo que el 1-1 en Lima "nos complica un poco". Y obliga a tres defensores y todos adelante, por caso. "Seremos muy ofensivos", avisó Nico Sánchez.

A pesar de las sensaciones encontradas, todos tienen claro que si bien esta noche un empate los mantiene con chances, vinieron a llevarse tres puntos del Defensores del Chaco. De lograrlo, River definirá en el Monumental ante los peruanos. Con el empate, en cambio, deberá ganar por tres de diferencia. "Estamos capacitados para no depender de eso", les dijo Pipo a sus íntimos. El DT, como todos, sabe que con una derrota, game over.

A la gente que reposaba en el lobby del Sheraton le costó identificar que ese grupo de jóvenes trajeados era el plantel de River, ya que la ropa no tiene ningún escudo a la vista. A los jugadores les gustó la experiencia, aunque apenas subieron a las habitaciones, se vistieron de sport. Ahora están ansiosos por ponerse la camiseta y salir a la cancha. "Quiero jugar ya. Vinimos a buscar una victoria. No queremos sufrir más para clasificarnos. Nos jugamos todo", sintetizó Vega. Sí, River se juega todo. Se juega la vida. La vida en la Copa.

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