El vértigo de la etapa preelectoral ya se hace sentir en la economía

Por: Daniel Fernández Canedo

El vértigo de la política empieza a contagiar a la economía.

A diferencia de otras crisis, en las cuales la falta de divisas o fuertes déficits en las cuentas públicas impregnaban los tiempos preelectorales, ahora son los hechos políticos los que determinan cambios fuertes en la economía.

Al adelantamiento de la elección para el 28 de junio le siguió la decisión de coparticipar 30% de las retenciones a la soja.

Distribuir unos 6.000 millones de pesos entre las provincias no fue neutro y abrió más de un espacio de polémica

Uno de ellos es el que ratifica que con esa decisión se "cristaliza" la vigencia de las retenciones de 35% sobre las exportaciones de soja. Eso, al conseguir el Gobierno como aliados a los gobernadores que recibirán parte del dinero.

Cualquier discusión para bajar las retenciones ahora tiene nuevos actores y beneficiarios.

Un informe del IERAL sobre la distribución del dinero de las retenciones pone el acento sobre otra polémica: qué provincias se benefician más y cuáles menos.

Dice el trabajo que "Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos serán las tres grandes aportantes netas en términos por habitante al esquema oficial (productoras grandes de soja), mientras que Tierra del Fuego, Santa Cruz y Formosa serán las principales beneficiarias".

Curiosamente, y por obra de la ley del esquema de coparticipación, podría leerse que dos provincias en las cuales el oficialismo tiene problemas políticos (Córdoba y Santa Fe), pagan mientras que las más amigas, reciben.

El vértigo también pareció adueñarse el lunes del dólar.

La suba de tres centavos el lunes (cerró en $3,70) encendió luces de atención en el Gobierno y disparó la orden de serenar las aguas.

Así, ayer el Banco Central salió a vender desde del comienzo de las negociaciones y poniendo 70 millones calmó al mercado.

Incluso, ya casi como el cierre anunció que estaba dispuesto a vender otros 100 millones, con lo cual los operadores entendieron la señal: 3,70 pesos puede ser un techo temporal.

En el Palacio de Hacienda sacan cuentas e insisten en que hay condiciones para la estabilidad.

Hay datos que le juegan a favor. En los últimos días, la soja subió 10% en el mercado internacional y también se recuperaron el euro y el real brasileño.

Eso indica que, sin tocar al dólar, la Argentina recuperó algo de competitividad.

También dicen que las reservas de divisas representan 2/3 del total del dinero que tiene el sector privado.

En otras palabras, prácticamente no alcanzarían los pesos para comprar todos los dólares que tiene el Banco Central.

Pero los datos favorables hay que enfrentarlos con los que vienen en contra.

En marzo, a diferencia de lo que venía pasando en enero y febrero, se verificó una baja de los plazos fijos de los particulares.

En enero habían crecido $ 3.000 millones y en febrero otros $ 1.500 millones. Pero este mes terminarían con una caída de $500 millones.

Los plazos fijos que salen son en general de minoristas, lo que estaría indicando que los ahorristas chicos están a la defensiva.

Además, en marzo, por primera vez en el año, el Banco Central podría terminar como vendedor neto de dólares.

Probablemente la cifra de esas ventas llegue a los U$S 1.000 millones, un número que hasta ahora no se refleja en las estadísticas: las reservas siguen mostrando que superan los US$ 47.000 millones.

¿Es magia ? No, pero sí cosmética.

El Banco Central estaría utilizando el recurso de financiarse en el Banco de Ajuste de Basilea para que la baja en las reservas no se note.

El Gobierno cree que ese mecanismo será un puente de plata hasta que en abril empiecen a llegar los dólares de las exportaciones de soja, maíz y girasol.

En los cálculos oficiales, por esa vía deberían quedar netos unos US$ 3.000 millones a lo largo del segundo trimestre del año.

Y una pregunta a hacerse es si ese monto le será suficiente al Gobierno para transitar el período preelectoral hasta fines de junio

Según los primeros cálculos, el Banco Central debería tener que hacer algún aporte pero la apuesta es a que en los 60 días previos a la elección el dólar se mantenga lo más quieto posible.

Kirchner sabe que la inquietud cambiaria no es buena compañera en tiempos de campaña y , también, que uno de los motivos que hicieron presidente a De la Rúa fue asegurar que el 1 a 1 seguiría vigente frente a contendientes devaluacionistas.

A tres meses de las elecciones, la tensión generada por la pelea entre el Gobierno y el campo se traduce en tirantez política, crispación y dudas.

Estacionalmente, en el período abril-junio es cuando ingresan 30% más de dólares por las exportaciones que en el resto del año. Y cuando la recaudación impositiva muestra sus mejores números.

Un riesgo es que parte de esos beneficios tengan como destino la campaña política.

A diferencia de otras elecciones, la economía todavía da posibilidades, pero la Argentina vuelve a estar envuelta en un cortoplacismo preocupante.

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