Vertidos tóxicos masivos en el canal de calle 16

Se ensanchó su curso para que las industrias arrojen aún más desechos.

Una densa espuma lo cubrió este miércoles por la noche. No hay condenas, sentencias ni leyes que pongan fin a la degradación, que va en aumento.

Se requieren actitudes de cambio en cuanto a lo establecido, que está en crisis. En tanto, el medio ambiente se degrada de manera notoria.

Son elocuentes las imágenes de lo que sucede en el canal de calle 16 con la contaminación industrial, como producto de vertidos tóxicos masivos por parte de las empresas que trabajan en la zona de Acceso Manuel Sanmartín, en la ciudad de Mercedes. Químicos cancerígenos de todo tipo producen efectos llamativos en las aguas, como una densa espuma que este miércoles por la noche apestaba en la salida a cielo abierto de la calle 47 y vías del ferrocarril San Martín.

La continuidad de esta situación es posible gracias a un sinfín de hechos que de la única manera que podrían entenderse es suponiendo que en todo hay corrupción, ya que no se cumplen las leyes ambientales, se violan varias ordenanzas y hasta la Constitución Nacional deja de ser respetada. Las sentencias están dadas por la justicia, que tiene pruebas de todo, pero nada.

La ciudad de Mercedes es considerada en este sentido una "zona liberada para contaminar", y hechos como la reciente aprobación de un convenio para la creación de un nuevo sector agro industrial en zonas que eran utilizadas para la experimentación y los cultivos no hacen más que confirmar que políticamente se decide "consolidar un modelo", que da valor a la industria química que explota los recursos naturales y degrada con violencia su entorno, dejando secuelas como precariedad de condiciones laborales, alta incidencia de cánceres y muerte a su paso.

Esta contaminación ha sido denunciada a través de los medios de comunicación en reiteradas oportunidades y por ella hay varias causas en la justicia –algunas con sentencia– y muchos implicados que van desde el propio Estado comunal a las empresas.

Recientemente la curtiembre Magromer, una de las tristemente célebres tributarias del Canal de calle 16, fue allanada por parte de la Justicia Federal. Aún se espera el resultado de los análisis, aunque se sabe que obviamente la afección severa ambiental estaría comprobada, ya que hay un alto volumen de residuos químicos en todo el trayecto, que se han ido solidificando, desde su origen hasta el desagüe final en el río, pasando por varios barrios.

Además, se vive en un mundo del revés. En la teoría debería estar recuperándose el curso de agua y trabajando en la "readecuación de los desagües del canal de calle 16 y verificación hidráulica y ambiental de la red existente", de acuerdo a un convenio firmado con la dirección de Hidráulica, ante la obligación en la que está la Municipalidad de recomponer los daños (caso Spagnuolo, amparo de un vecino para el cese de la contaminación).

Cuando se le solicitaron informes a la comuna para que diga qué estaba haciendo para cumplir con la sentencia en esta causa, esta reconocía a través de su Dirección de Salud, en cuanto al Canal de 16, que "debido a muchos años de vertido de industrias de la ciudad de los líquidos industriales al mismo se ha depositado en el fondo de los mismos, una capa de barro o lodo contaminado que es necesaria su reparación". Dejar de arrojar químicos también es necesario. Pero el volumen de estos vertidos aumenta.

En la zona de la salida a cielo abierto del canal de calle 16 se ha practicado una importante canalización y dragado de las tierras, barros y aguas. Cabe preguntarse a qué cava habrán llevado para rellenado estos desechos peligrosos, y además para qué se ensancha a varios metros el ancho de este canal artificial que conduce al río, si no es para que estas industrias cuestionadas de la zona de Acceso Sanmartín puedan arrojar aún más desechos. Lo cierto es que la cantidad de agua es cada vez mayor y se sabe que en los procesos industriales se están utilizando de a millones de litros diarios, que son extraídos de una napa que tiende a agotarse, pero es tan rica que da vida a estas factorías consumidoras de líquido.

Ácidos, cromo, sulfuros, de todo se arroja por parte de la industria en el canal de calle 16. La espuma como la que se vio este miércoles por la noche es uno de los efectos que produce en las aguas el vertido de componentes químicos tóxicos, también se ha visto el curso del canal de colores como el rojo, rosa, azul y es muy frecuente verlo en un color gris oscuro. Contrastando fuertemente con el arrojo de aguas que han sido tratadas, tal cual exige la ley a cualquier industria.

http://www.noticiasmercedinas.com/091022toxicos.htm

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