Verna, ganó con lo justo, pero perdió en Santa Rosa.

En cada elección es normal que las sedes partidarias se vean atestadas. Ayer no sucedió eso en el PJ, quizás porque era una legislativa, o porque se olfateaba que las cosas no iban a ser sencillas esta vez.
Las caras largas se diluyeron sobre el final, cuando a la llegada de Cristina Regazzoli a la sede partidaria, acompañada del diputado Juan Ramón Garay, se sumó la bajada de Oscar Mario Jorge desde la planta alta donde había ido a buscar datos en la computadora que arrojaba cifras oficiales. En ese momento el centenar de personas que permanecían en el salón -muchas se habían retirado un rato antes- culminó con la marcha peronista cantada a todo pulmón.

Para la foto se sumó presto Jorge Lezcano (UPCN), y también Martín Borthiry y Elsa Labegorra, además de un conjunto de funcionarios que rodearon en ese pasaje al gobernador. Antes las caras largas habían ganado a los presentes cuando empezaron a conocerse las cifras "verdaderas", porque hasta allí se ofrecían guarismos que daban cuenta del triunfo del justicialismo sobre el Frepam, y algunos números que indicaban que Juan Carlos Tierno sumaba mucho más votos que lo que esperaban en el partido. Pero promediando la tarde algunos colaboradores que bajaban de la planta alta donde estaban los datos oficiales daban cuenta de derrotas en Intendente Alvear, Eduardo Castex, Guatraché -donde María Higonet fue intendenta-, y en otras poblaciones y ponían en duda el triunfo en la provincia. "Está duro, me parece que no ganamos", le dijo a LA ARENA una simpatizante que no se pierde acto partidario alguno.

Sin Verna, difícil.

Otros reconocían que la candidatura de Carlos Verna había sido fundamental -"si no era candidato perdíamos seguro", aseguraban-, y que tanto el tiernismo como Es Posible habían mermado las posibilidades del PJ en Santa Rosa.

Cada vez que un grabador se acercaba a algunos de los protagonistas las frases de circunstancias dominaban la escena. "Ganamos, metimos los dos senadores y los dos diputados, y era a lo que aspirábamos", decían en una frase de casette que era desmentida por un rostro adusto. Pero cuando la lucecita del grabador se apagaba expresaban lo que verdaderamente sentían. "Te digo la verdad, estoy recaliente", reconocía un alto funcionario del gobierno provincial.

¿A qué atribuirlo? "Mirá, después de una elección como esta cada cual hace su propia interpretación y dice lo que le conviene, esa es la verdad", completaba. Y ayer lo que convenía en el PJ era decir "conseguimos el objetivo, metimos los dos senadores y los dos diputados".

Pero los gestos adustos de los punteros más conocidos -"Pepe" Rodríguez entre otros-, de los simpatizantes que veían que algo no andaba bien, y el hecho que no fueran pocos los que eligieron irse porque no aparecían ni los candidatos ni autoridades, marcaba la realidad. Fue un triunfo que en el fondo no satisfizo, y la derrota en la capital provincial -aunque esperada por algunos- no hizo más que materializar la decepción.

Un análisis necesario.

Poco antes del arribo de Jorge y Regazzoli, algunos simpatizantes justicialistas -algunos de ellos se retiraban del lugar- se juntaron para coincidir en que "en esta misma" semana debían reunirse para analizar la situación de Santa Rosa. En ese grupo no faltaban los que le apuntaban al gobernador Jorge por no atender los reclamos de los trabajadores de la Salud y de la administración pública en general.

El justicialismo volvió a ganar una elección, pero algunos se preguntan si no resultó un triunfo a lo Pirro, y si será posible remontar una cuesta que, en estos momentos, aparece como difícil de sortear. "Hubo tres listas peronistas", resumió alguien pretendiendo poner "el acento en la í". Y completaba: "Vamos a tener que trabajar mucho para revertir todo esto".

Luis Galcerán, ex diputado provincial que trabajó en el centro de cómputos dejaba una frase usada en una campaña proselitista estadounidense: "Es la economía estúpido", y pretendía atribuirle la derrota al kirchnerismo. Sin dudas, habrá mucho para analizar y repensar en el día después. Tarea ardua y difícil si las hay después de los guarismos que arrojó ayer la elección legislativa.

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