Verna no asistió a congreso del PJ

Con la ausencia del ex gobernador, Carlos Alberto Verna, sin definiciones de fondo y con la pelea subterránea sobre la conducción del partido, el justicialismo pampeano realizó su Congreso provincial con la presencia de 410 delegados habilitados. El encuentro sesionó en el gimnasio municipal "Eulogio Villar", en localidad de Quemú Quemú, donde los "plurales" jugaron de locales, aunque sin la presencia de Verna que otra vez prefirió el silencio y el enigma como forma de hacer política.
Las paredes del lugar lucieron llenas de carteles que adherían a la línea Plural, pero los simpatizantes de Convergencia -la línea interna liderada por Rubén Hugo Marín- no se quedaron atrás con una movilización que copó casi la mitad del salón.

Del otro lado, los seguidores del diputado Roberto Robledo, encolumnados bajo la sigla NEP (Nuevo Espacio Peronista), hicieron sentir los redoblantes. Entre ellos quedaron los plurales. En las gradas, un grupo de mujeres con remeras blancas y la inscripción "Plan Madres" les recordaba con carteles a la dirigencia lo que cobran por hijos.

A las 16.20 se inició el Congreso, bajo la presidencia de Manuel Baladrón. Las primeras filas fueron ocupadas por el gobernador Oscar Mario Jorge, junto al vicegobernador Luis Campo y algunos funcionarios. En otro sector se agrupó Marín con sus aliados.

Enredados.

El primer punto se refirió a una nota de la junta electoral del partido, con una serie de recomendaciones sobre cambios que deberían efectuarse en virtud del posible adelantamiento de las elecciones para el 28 de junio. Varios congresales expresaron su parecer y entendimiento, entre ellos Juan Abdo, Roberto Robledo y Juan Carlos Tierno, que fue el más resistido por la concurrencia durante todo el encuentro. Entre idas y vueltas, la moción fue aprobada por unanimidad. Los otros puntos del orden del día avanzaron sin escollos.

Las frases con más temperaturas políticas llegaron después. Un sector sindical pidió volver a las internas cerradas, mayor participación para las minorías y una representación más ecuánime en las listas para todas las ramas: política, sindical, juventud y femenina.

La iniciativa contó con el aval del sector de Convergencia. Marín alzó la voz para pedir que sólo los afiliados elijan a sus candidatos, denunció la intromisión de otros sectores en la vida interna del peronismo y apeló a la ironía para descalificar a los ausentes, en alusión a Verna. En ese momento, una pequeña escaramuza entre militantes vernistas y marinistas no pasó a mayores y se diluyó entre disculpas mutuas.

Fue el destituido intendente de Santa Rosa, Juan Tierno, que entre un tono académico volvió a pedir la palabra y despertó nuevas rechiflas. En medio del largo monólogo, dijo que el Partido Justicialista estaba "desmovilizado". El vicegobernador Campo salió a responderle con la voz enrojecida y dio sus razones para desautorizar a Tierno.

A casi dos horas de congreso, los militantes con más años tenían en claro que nada de fondo se trataría allí y que las decisiones políticas corrían por otro lado.

El diputado provincial Daniel Lovera respondió por la ausencia de Verna y aseguró había viajado a Capital Federal por "razones particulares", pero que los había notificado "cuarenta y ocho horas antes del Congreso, por lo cual no tenemos nada para decir".

-¿No es una decepción para sus seguidores?

Creo que no. Está la línea Plural a pleno y este es un Congreso que no define situaciones concretas.

Escándalo.

Por otra parte, el Congreso del PJ -donde debía prevalecer el consenso y la unidad del partido tan proclamado por los dirigentes justicialistas- terminó en un escándalo. El ex intendente Juan Carlos Tierno pidió la palabra, al mínimo, durante tres oportunidades. En la última alocución, criticó con dureza al líder de la Plural, Carlos Verna. También, al gobernador Oscar Mario Jorge: desencajado lo acusó de haberle "liberado la zona" a los manifestantes el 18 de enero de 2008, cuando le atacaron su casa. Al retirase del congreso, en las inmediaciones del gimnasio municipal un ex aliado suyo lo habría corrido y hasta habría intentado pegarle una trompada.

"Yo vine acá a decir las cosas de frente", les contestó a los militantes de la Uocra que interrumpían de manera reiterada su discurso y arremetió contra el diputado Roberto Robledo: "Conducí el bombo Robledo, ¡es tu gente!", le gritó.

Carta.

Para comenzar, Tierno se refirió a la carta de repudio que su mujer, la diputada Sandra Fonseca, firmó junto a los demás legisladores por el ataque que sufrió frente a su casa el intendente de General Pico, Jorge Tebes, hace unos días. "Ellos no tuvieron la misma actitud, porque el día que fue atacada mi vivienda hubo zona liberada y con mi mujer debimos resguardar a los chicos. Mi casa no la fueron a romper porque no les gustaba el color del frente: fueron a provocar. ¿A ustedes les importa un carajo lo pibes? A mí no", dijo. "Atacaron a mi familia -continuó- y eso no se los voy a perdonar. Declararon zona liberada y no fue por orden policial precisamente", remarcó el ex intendente santarroseño.

Juan Carlos Tierno habló casi a los gritos. Dijo que en marzo llamó al ex gobernador Verna a su casa de General Pico. Pero no lo atendió, sostuvo con malestar en su voz.

Además, preguntó en tono amenazante: "¿Saben lo que dijo Jorge el 20 de febrero? Lo voy a leer", dijo. Y reprodujo las palabras del gobernador: "A mí lo que me preocupa es la actitud de determinadas personas poco democráticas cuando a un ciudadano que asume le están pidiendo que se vaya. No podemos juzgar a quien hace 60 días asumió, usted puede quejarse, peticionar, pero no puede exigir que se vaya el intendente. A los 15 días ellos lo hicieron ellos. Juan Ramón Garay dijo que 'si no lo sacamos va a haber un muerto en Santa Rosa", arremetió Tierno. Tras su monólogo agregó: "No me viene a victimizar".

Reacciones.

El discurso encendido del ex intendente capitalino terminó entre abucheos, insultos y fuertes acusaciones. Juan Carlos Tierno entregó el micrófono y se fue del gimnasio a las 19.35 acompañado por su esposa, Sandra Fonseca. A salir, hubo empujones de los seguidores vernistas y un ex colaborador suyo, Carlos Amoroso, lo corrió hasta afuera y hasta habría intentado pegarle una trompada, según relataron algunos testigos. Luego, habló el gobernador Oscar Mario , pero evitó referirse al escándalo. El gobernador habló de la crisis y reiteró que el gobierno tiene reservas para enfrentarla.

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