"Una vergüenza"

Aldo Victorio Tartaglia, hermano de Lucía Tartaglia e hijo de María López, cuestionó en una carta pública a funcionarios de la Secretaría de Derechos Humanos de La Pampa. "Mi madre jamás nos ocultó nada. No fue una mentirosa como son estos funcionarios que se comportan en forma indolente e inescrupulosa", dijo. De esa manera, le respondió a los funcionarios que expresaron que le habían comunicado a María López -fallecida este año- que había indicios de dónde se podía encontrar a la hija o el hijo de Lucía.
Qué triste es leer los diarios o escuchar en la radio que los más altos funcionarios de la Secretaría de Derechos Humanos de La Pampa sostengan públicamente que nuestra madre nos mintió durante dos años y nos ocultó pruebas de Lucía.

Qué triste porque al no estar ella para defenderse de esa canallada, estos funcionarios me han lastimado lo más sagrado que tengo que es la memoria de mi madre. Y no permitiré que alguien difame su memoria.

Mi madre hubiese dado todo por encontrar a mi sobrino o mi sobrina y tener alguna noticia. Hace más de treinta años que vivimos con la gran angustia de la desaparición de Lucía, pero nos enteramos por los diarios que existe una llama de esperanza para encontrar a su nieto o nieta nacida en cautiverio.

Mi madre vivió todos estos años llena de angustia y dolor por la pérdida de su hija. Por eso todos los días le pido a Dios que bendiga y calme el dolor de todos los padres y madres que han perdido a un hijo o una hija. Es el dolor más grande que pueda experimentar el ser humano.

Me pregunto: si estos funcionarios sabían del hijo o hija de Lucía y lo habían informado, ¿todas las veces que estuvo la abuela Carlotto ella también nos mintió? ¿Las otras Abuelas y Madres, Buscarita Roa y Taty Almeida, también nos mintieron? ¿El doctor Alen, que estuvo con Graciela, María Lis y el gobernador Oscar Jorge, también nos mintió? ¿Ellos también sabían?

Mi madre jamás nos ocultó nada. No fue una mentirosa como son estos funcionarios que se comportan en forma indolente e inescrupulosa.

Qué bajeza. Pero más viles son los que los apañan. ¿Hay algún político que los ampara para seguir difamando y mintiendo? Una vergüenza para todos los familiares de desaparecidos que les han perdido el respeto.

Muchas veces encontré a mi madre llorando en el patio de la casa. Una vez me dijo: ¡Cómo me gustaría que estuviese tu padre para aliviar y compartir el gran dolor que siento! La abracé y nos pusimos a llorar.

Mi madre no es una mentirosa, sépanlo estos funcionarios "de cuarta".

En la noche del 31 de diciembre de 2008 nos reunimos en la casa de mi primo Jorge, como lo hacemos desde hace más de cuarenta años. Mi madre pronunció un brindis por la paz y la familia. Ratificó su esperanza de que en el año que llegaba se cumpliera el anhelo de obtener un mínimo dato que permitiera encontrar los restos de Lucía y a su nieto o nieta. Por último, me pidió que la llevara a conocer el mar.

El 2 de enero la operaron de urgencia y entró en coma. Falleció el 6 de enero de este año. Se fue sin saber si tenía un nieto o nieta.

Funcionarios: cuando estén con sus madres abrácenlas fuerte, muy fuerte. Y rueguen a Dios que nunca ninguna persona en la faz de la Tierra difame su honor y su memoria como ustedes lo están haciendo con mi madre.

¡Una vergüenza!Esta carta fue publicada el lunes en la edición digital de El Diario. Dice textualmente:

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