Un verdadero diluvio con fuertes vientos provocó desastres en barrios de Resistencia, sobre todo en el oeste

La capital del Chaco, presionada por la creciente del Paraná, se convirtió ayer en una zona de desastre por una lluvia que llegó casi a los 190 milímetros, acompañada de vientos de 100 kilómetros en la hora. El temporal dejó bajo agua a toda la ciudad y provocó graves destrozos.

Cerca de las 16 cesó la lluvia y salió el sol, desapareciendo el alerta que se mantuvo hasta entonces. El pronóstico para las próximas horas es más alentador, ya que prevé buen tiempo por lo menos hasta el viernes próximo. La lluvia de ayer fue importante sobre todo en la zona de influencia de Resistencia, ya que en Puerto Tirol cayeron 232 milímetros, 180 en Margarita Belén, 156 en Barranqueras y 150 en Puerto Vilelas, entre otros registros.

Ráfagas de viento que alcanzaron los 95 kilómetros y 185 milímetros de lluvia en pocas horas produjeron voladura de techos en barrios Fonavi de la zona oeste de Resistencia, la caída de 120 árboles y una cantidad aún mayor de columnas del sistema de energía eléctrica de la ciudad, del sistema telefónico y de canales de cable, además del anegamiento en distintos sectores.

El número de evacuados ascendía por lo menos a 200 personas alojadas en distintos establecimientos educacionales, pero muchos se negaban a abandonar sus viviendas que se encontraban inundadas por temor a los robos.

Poco después de las 21.30 del lunes y al desatarse la tormenta sobre la capital provincial, la intendenta Aída Ayala convocó a su gabinete e impartió órdenes para enfrentar la emergencia, afectándose personal y equipos de las distintas áreas. También lo hizo, por su parte, el gobierno provincial, conformando un Comité de Emergencia integrado por todos los ministerios y organismos como la APA.

A las pocas horas de iniciado el fenómeno meteorológico, en las distintas zonas de la ciudad los vecinos comenzaron a pedir auxilio, especialmente desde los barrios San Cayetano, Provincias Unidas y Santa Inés, en el oeste de la ciudad, y también habitantes de las primeros grupos de viviendas Fonavi, a quienes se les volaron los techos de sus casas, resultando dañados total o parcialmente sus bienes, pues quedaron a la intemperie.

La tormenta

La tormenta que comenzó a tomar violencia en las primeras horas de la madrugada y se hizo sentir con intensidad alrededor de las 5 de ayer con ráfagas de casi 100 kilómetros en la hora, derribó árboles, columnas de alumbrado eléctrico y telefónico, y carteles de los comercios.

Cayeron más de 100 columnas que sostenían el sistema de energía eléctrica en distintos barrios, o bien columnas del sistema de teléfonos o de canales de cable, con el consiguiente riesgo para la seguridad de los habitantes. Se requirió la presencia de operarios de la empresa Secheep, que ya había realizado cortes preventivos.

El área de Paseos y Jardines del municipio recibió en las primeras horas de este martes 56 solicitudes de intervención por árboles caídos, cifra que al mediodía superaba los 120 ejemplares abatidos por la tormenta.

Varios barrios de la ciudad, como el 13 de Diciembre, Villa Elisa, Ministro Rawson, Luzuriaga y Villa Puppo, entre otras zonas, se vieron anegadas por la gran cantidad de agua caída en pocas horas, trabajando cuadrillas y máquinas a fin de destapar zanjas y canales que estaban taponados por ramas y basura. Sin embargo, no daban abasto y las casas de los vecinos se inundaban.

"Resistencia está en un pozo y han caído entre 130 y 185 milímetros, y lo que hace peor el panorama es que tenemos las compuertas del río Negro cerradas por la altura del Paraná. Además, algunas bombas no funcionaron por falta de suministros de energía", explicó Cristina Magnano, titular de la Administración Provincial del Agua (APA).

Al medio día de ayer el suministro eléctrico se normalizaba paulatinamente pero gran parte del Gran Resistencia, conformada por la capital, Fontana, Puerto Vilelas y Barranqueras, se encontraba inundada por la gran cantidad de agua caída y porque el río Paraná se encuentra en creciente, lo que no permite el fácil escurrimiento de la masa líquida. Anoche cerca de las 20 el fluido eléctrico no había sido restablecido en el barrio Santa Inés, el más afectado, y recién a esa hora Villa Don Enrique tuvo su problema solucionado.

Las perspectivas son mejores para los próximos días porque el Servicio Meteorológico Nacional indica que al menos hasta el viernes no se producirán nuevas lluvias, con temperaturas sensiblemente inferiores a las de estos días previos.

No fue tornado

A pesar de la violencia del viento, de la voladura de techos y chapas y la caída de árboles y rotura de cableado, desde el Servicio Meteorológico se informó a NORTE que no se trató de un tornado, más bien fueron corrientes verticales muy fuertes que produjeron esos efectos.

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