La verdad es la única realidad

Al gobernador Beder Herrera muchas veces la soberbia le juega una mala pasada. Se siente dueño de la pelota, y en cierta manera quienes lo rodean alimentan esa sensación, pero no deja de ser eso. Tan sólo una ilusión de control. De poder controlarlo todo y a todos.
Hay muchas razones para que realmente crea que puede dominar todo. Por ejemplo, la creación del gremio de intendentes, esa especie de liga de superhéroes. No es más que una invención suya.

Lo puso al frente al intendente Gustavo Minuzzi, como para tirarle un hueso y a los intendentes les creó el espacio para que critiquen a sus anchas, pero es solo pura verborrea.

Les vendió la ilusión de que juntos podían negociar en mejores condiciones con el gobernador. Grave error, porque el poder de negociación no se da por el número. Un rebaño de cien ovejas no deja de ser un rebaño de ovejas. Y nuestros intendentes no suelen parecerse a los leones.

Como en el caso del chileciteño Lázaro Fonzalida, quien cree que sabe bailar al ritmo del Doctor, pero en realidad está cavando su propia tumba. Hasta perdió el poder de decisión en los descuentos aplicados por su secretario de hacienda Rodrigo Brizuela y Doria. El muchacho lo desautorizó en la cara, y no supo hacer valer los votos que lo llevaron a dirigir la intendencia del segundo mayor distrito de la provincia. No debemos olvidar que sacrificó a su mano derecha, Pablo Fernandez Pugliese también para satisfacer al doctor.

Ahora Beder Herrera intenta usar al Gremio de Intendentes, como justificación para digitar a quien él quiera en los puestos vacantes del Ejecutivo. La movida es sencilla. Beder va a hacer la gran Perón: "yo no quiero, pero si ustedes me lo piden…Por ejemplo quien saltaría a un ministerio a través de este resorte sería Gastón Millicay. Los intendentes lo van a pedir convencidos de que ellos lo quieren en Desarrollo Social. En realidad, es un plan de vieja data del Doctor.

Por eso, al Gobernador la soberbia le juega malas pasadas. La junta le hace mal. No desafía su intelecto, no representan para el más que simples piezas en un ajedrez, y se termina sintiendo sólo. En la soledad crece la fantasía y termina creyéndose más de lo que es. Y en su fantasía comienza a cometer equivocaciones. Porque en realidad, no es ni el gigante de sus sueños, ni el enano de sus miedos. Y por estos días, su estado de ánimo sube y baja entre estos dos polos. Porque es muy difícil querer mantener todo bajo control. Más si se apresta a llevar al Gitano como compañero de fórmula. Porque Beder será soberbio, pero no tiene ni pelo de tonto. Y el que se quema con leche, ve una vaca y llora según dice. Y Beder ya probó el sabor de la traición made in Quintela. Por lo pronto, se muestra enamorado con el Gitano, es casi un amor adolescente, donde entrega todo. Y esto le dio cierto aire al intendente capitalino. El problema son sus tropas que terminan leyendo la situación como una posición de debilidad de Beder Herrera y se lanzan a encarnizadas operaciones de prensa en intento desesperado de morder porciones del pastel. Es que el guiño que el Doctor le dio a Juanjo De Leonardi, los envalentonó a todos y soldados, hasta ayer de tercera línea, del quintelismo quieren pasar a jugar en primera y salen por los medios dando saltos mortales para llamar la atención del Gobernador y quedar, aunque sea por un momento, en su cabeza. Quizás así logren figurar entre los elegibles.

Es que en realidad, todo el panal esta alborotado. El único que mira de lejos es el lunismo, casi consiente sobre lo inevitable de su pérdida de poder. Aunque todavía no hay quien los alcance ni con una rama. Y es que en este juego de máscaras y disfraces todos creen que se las saben. Pero el Doctor tiene una vara muy particular para medir a los hombres: Sólo sirven, los que me sirven. Y los Luna ya no sirven.

Ese no es un dolor de cabeza para Beder Herrera. Pero si lo es el ministro Javier Tineo. Las tropas del bederismo de primera hora, como gustan llamarse, están disconformes y ya le pusieron el mote de "salvavidas de plomo".

Ojo, no son cosas que se dicen por detrás. Se las han dicho en la cara a Tineo. Pero el monje negro de la gestión bederista no acusa recibo, por lo menos ante la multitud. Pero en el círculo íntimo se despacha con bronca contra las voces amigas que le piden que se vaya, recordándoles a cada uno las manos que el les dió. Pero Tineo mete resistencia y amenaza por lo bajo con decir lo que sabe si lo rajan. La última palabra la tiene el doctor.

Es que en una población de dirigentes acostumbrados a repetir a coro: "Sí, señor". Cuando el amo falta, no saben muy bien para donde disparar. Son como los buscapié que uno hacía de niño con las cañitas voladoras. Uno no sabe nunca para que lado van a salir disparados.

Por eso, Beder se tomó con calma su retiro de salud, y dejó hacer a los diputados que enseguida pusieron manos a la obra y empezaron a armar y desarmar leyes, para ver de qué manera pueden seguir viviendo del Estado más allá de diciembre. Donde varios se quedan sin la banca. El problema es que los puestos ya estaban cubiertos y se largaron a inventar nuevos. Para colmo, se fueron de mambo y ya le tocaron las quintitas del Doctor. Pero Beder ya es bicho viejo en estas lides y les va a bajar el copete con la sutil sonrisa que lo caracteriza.

El tema ahora es el PJ, y en esto también se siente amo y señor. Hace dos años que Beder Herrera no pisa el partido, ni hablar Quintela o la Tere. Pero ahi van los tres a coro a pedir que Néstor Kirchner asuma la presidencia del partido a nivel nacional. Mientras que en La Rioja pisotean al justicialismo como si fuera un trapo sucio. Porque hay que decirlo. En esto, los que cantaron la justa fueron los muchachos de la JP. "En La Rioja hay peronistas por conveniencia" dijeron y tienen razón.

Pero como dijimos Beder Herrera tiene la ilusión de controlarlo todo. Pero es una mera ilusión. Y la realidad se lo marca. Adicto a las encuestas como es, ya sabe que lo único que crece en la provincia es su imagen negativa. Es que una sociedad no prospera sin capitanes, y Beder no es un capitán. Le gusta creerse un líder. Pero tampoco lo es. La sociedad se lo está diciendo. Los números para él, no mienten. Y las encuestas marcan el crecimiento de su imagen negativa en todos los segmentos y sectores sociales. El salto de un 10 a un 40 por ciento de imagen negativa, es un dato que no se le pasa por alto. No lo va a admitir. Le está ganando la soberbia, se está creyendo que es un duro, pero a la hora de los bifes… "La verdad es la única realidad" como diría mi General Perón.

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