¿De verdad estamos tan mal?

Hay una disociación entre lo que la gente piensa que le pasa a la Provincia y lo que realmente le pasa. A ver: la situación es de debilidad extrema, al punto que los salarios de agosto y setiembre se pagarán con atraso y, si no aparecen las soluciones que la Provincia requiere, en octubre volverán los bonos.

Bonos! Los mismos que en 2001, cuando la Argentina venía de cinco años de crecimiento cero. ¿Qué sucedió en apenas una semana para que se diera vuelta la situación?

Primero: pasaron las elecciones. Lo que hasta el 28 de junio había que ocultar, ya no se puede.

Segundo: el Banco de Córdoba no puede aportar más. Ya le adelantó a la Provincia 280 millones de pesos a cuenta del título de deuda y en octubre llegaría a su punto límite: los 580 millones permitidos del bono.

Tercero: los pasos en la Corte Suprema de Justicia, donde se discute la deuda vieja de la Caja, van mucho más lento de lo esperado.

Cuarto: la Provincia no supo o no quiso transmitir la gravedad de la situación. La última ejecución presupuestaria es de marzo pasado. No hay más datos.

¿Qué se viene? Todo depende de los movimientos de la Nación en los próximos dos meses. Una hipótesis da vueltas en la Casa de las Tejas: la estrategia de revancha política de Néstor Kirchner tiene como precio la caída de Córdoba, deslizan algunos funcionarios.

Si la Nación cree que la advertencia provincial es una puesta en escena porque no estamos tan mal, habrá bonos y más crisis. Y la certeza de que este caos da cierto placer al kirchnerismo, aunque pague costos altísimos.

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