La verdad de la carta bomba a Faggionatto Márquez

Hace casi un mes atrás, en Haedo, una carta bomba explotó en las manos de un joven comprometiendo su vida. El mismo día, el juez de la efedrina recibió la misma misiva. ¿Por qué mintió sobre dónde fue enviada y a quién iba dirigida?
Desde que se hallaron los cadáveres de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina en un descampado de General Rodríguez, los ojos de los medios de comunicación se posaron en el juez de Campana, Federico Faggionatto Márquez. Poco después del macabro hallazgo, el magistrado ordenó el allanamiento de un galpón del distrito comandado por Marcelo Coronel, siguiendo la denominada “ruta de la efedrina”, cuyo punto de partida se dio en marzo, con el desmantelamiento de un supuesto laboratorio clandestino en Ingeniero Maschwitz y la detención de la que sería la banda de narcos mejicanos de Jesús Martínez Espinoza, recientemente aprehendido.

Tanto ajetreo, sin embargo, no conmovió el ritmo de vida de Faggionatto quien ya encaró numerosos –y peligrosos- casos sobre el negocio del tráfico de drogas en el país. Las amenazas de muerte y los intentos de secuestro de él y su familia ya son una constante. Este ritmo de vida, obligó a que Gendarmería nacional lo custodie a él y a sus pares.

Y fue gracias al accionar de la Fuerza de seguridad que ningún miembro familiar de Faggionatto resultó herido ese viernes 12 de septiembre -el mismo día en que Sebastián Lubinsky sufrió serias quemaduras al abrir una carta-bomba en Haedo.

Resultó que, a los gendarmes que cuidan la vivienda del juez en Los Cardales, les pareció sospechosa la camioneta que llevaba ese día el correo, diferente a la usual. Un sujeto desconocido bajó del vehículo y les entregó un paquete dirigido a la mujer de Faggionatto. Y sus sospechas eran ciertas: inmediatamente, los efectivos hicieron detonar el dispositivo en una caja especial. Por la tarde, repentinamente, el magistrado apareció en la pantalla de un canal de noticias (TN) informando que había recibido una llamada intimidatoria en su despacho. Según lo indicó el propio Faggionatto, una voz anónima le advertía que le harían llegar una carta-bomba, al igual que lo habían hecho en Haedo.

¿Porqué Faggionatto no dijo la verdad sobre el suceso? ¿Será que él mismo habra querido enviar su propio mensaje a sus hostigadores?

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