El verano de los pibes.

El verano de los pibes.
GIMNASIA (J) 1 - BOCA 2: Otra vez decisivos. Noir y Viatri aportaron sus goles. Gaitán fue clave con algunas jugadas desequilibrantes.
A orillas del mar o frente a la Cordillera. En el Norte o en el Sur. Aquí, en Jujuy, quedó ratificado: el verano es de los pibes. Y no descansan. No se toman vacaciones. Ganan el Pentagonal de Grandes, por más amistoso que sea. Se quedan con la Copa Ciudad de Mendoza, más allá de que ni por asomo se parezca a la Libertadores. Despachan al River titular y no una, dos veces. Y, como si fuera poco, arrancan con todo el campeonato. Bien llevados por Juan Román Riquelme, Hugo Ibarra y compañía, los veteranos de mil batallas, los chicos de Boca volvieron a ser decisivos. Otra vez. Con Nicolás Gaitán como figura estelar más Ricardo Noir y Lucas Viatri en el rol goleador.

Pero no fueron los únicos juveniles protagonistas del anochecer jujeño. Facundo Roncaglia no cometió errores, a pesar de que iba a ir al banco hasta que se supo la lesión de Sebastián Battaglia. Juan Forlín, precisamente, lo reemplazó sin que le temblaran las piernas. Y Pablo Mouche había sido importante en un primer tiempo en el que corrió por él y por los demás.

Pensar que muchos se inquietaron cuando Jesús Dátolo se fue al Nápoli de Italia. Pero, ¡qué importante es Gaitán! En este caso, un zurdo es capaz de sacar a otro zurdo. Porque el volante fue el más agresivo en el segundo tiempo, siempre con la mirilla apuntada al arco de Gastón Pezzutti. Al cabo, de un bombazo suyo derivó el gol de Noir, que sustituyó a Mouche cuando al otro pibe el partido se le había puesto incómodo.

Nico, ese chico que quedó marcado a fuego por un gol que no fue en la recta final del torneo pasado, ante Gimnasia, tuvo otras dos. En una no pudo con el arquero del equipo jujeño, que le tapó un mano a mano. En la otra, su disparo se perdió muy cerca del arco.

Noir entró y complicó a los defensores jujeños, en especial a Gabriel Ramón, que había ocupado el lugar del chileno Sebastián Rocco. Al ex zaguero de Lanús, precisamente, liquidó con su velocidad para capturar el rebote largo que entregó Pezzutti después del venenoso remate de Gaitán. Como un galgo que va sobre su presa, Tito llegó antes que el arquero local y decretó la apertura del marcador.

Viatri fue vital, justo cuando la sombra de la vuelta de Martín Palermo lo amenaza. No sólo por la definición, exquisita tras una brillante maniobra de Román e Ibarra. El joven goleador fue un complemento ideal para un equipo que sufrió la evidente fatiga de su enganche. Además, trabajó con la defensa en las pelotas paradas.

Todos los abrazos fueron para ellos. Y los elogios, también. "Hicieron dos lindos goles que nos permitieron ganar un partido complicado", afirmó Riquelme, uno de los padrinos futbolísticos de Gaitán, a quien aconseja de manera permanente cada 90 minutos. "Los chicos son importantes, saben cómo acoplarse de la mejor manera al equipo", reconoció Julio César Cáceres, puntal defensivo.

Pero no es una casualidad este presente de pibes vigorosos que se sumaron a un grupo de futbolistas con mucho rodaje. Durante el campeonato pasado, el que coronó la vuelta olímpica azul y oro después de casi tres años, fueron clave. Y también, durante los amistosos estivales, esos en los que también se destacaron Gaitán, Noir, Viatri, Mouche, Roncaglia, Forlín y otros jóvenes que ayer no jugaron, pero ya se ganaron un lugar en el plantel del campeón.

Son los casos de Ezequiel Muñoz, un pichón del Patrón Bermúdez. El pibe Sebastián Vidal, que no sólo fue al banco ayer y tampoco porta el mismo nombre que Battaglia de casualidad, ya que es un "5" de técnica, pico y pala. Josué Ayala, que tanta seguridad brindó durante los partidos ante River, Independiente, San Lorenzo y Racing mientras los dirigentes buscaban con intensidad a Roberto Abbondanzieri. Exequiel Benavídez, otro volante central que no tuvo suerte en con la Selección Sub 20 en Venezuela. Y Gastón Sauro, un zaguero que también promete y lo mostró en el último Superclásico de Mendoza.

Boca tiene pibes de Primera. Y ya no se puede decir que son golondrinas, más allá de que hayan hecho verano. Con el nivel mostrado, Ischia tiene materia prima para todas las estaciones del año.

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