Las ventas cayeron 30 % durante el verano

Como quien se desliza por un húmedo tobogán, la actividad comercial mostró un pronunciado declive en Junín durante la temporada de verano.
Así lo demuestra un relevamiento realizado por la Sociedad Comercio e Industria, cuyo resultado da cuenta de una caída promedio de entre el veinticinco y treinta por ciento en las operaciones que se concretaron en el ciclo estival, en comparación con el mismo período de 2008.

La encuesta, que incluyó a 56 negocios de distintos rubros, reflejó con claridad el cimbronazo que produjeron en el sector la problemática no resuelta del campo con el Gobierno, el agravante de la sequía que aprieta agro y la crisis global, hoy en día el principal freno de inversiones.

“Estamos en un promedio de entre un 25 y un 30 por ciento menos de ventas que el año pasado”, sintetizó Juan Victor Casella, presidente de la cámara comercio-industrial de nuestra ciudad.

A la hora de cotejar los panoramas del primer trimestre de 2009 con el del calendario anterior, el dirigente aclaró que en muchos locales aseguraron haber facturado lo mismo que el año pasado, aunque ello se debe más a la inflación interanual que al ingreso de clientela a las galerías.

Casella puntualizó que en las empresas de materiales para la construcción la caída fue del veinte por ciento, lo mismo que en las mueblerías, en las concesionarias llegó al cuarenta por ciento, en hotelería al treinta, en librerías al quince y la tendencia se repite en ópticas, zapaterías, joyerías, perfumerías y supermercados.

“Esto coincide con una encuesta altamente profesional como la que hace CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) y que reveló una disminución del catorce por ciento, pero tomando en cuenta los grandes centros del país. En ese informe se hizo la salvedad de que en las ciudades del interior, afectadas por la situación del campo y la sequía, ese índice se eleva al veinticinco o treinta por ciento”, explicó el referente de la rama hotelera local.

En su análisis de la problemática, Casella comentó que en Argentina empezó la crisis mucho antes que en el plano internacional y eso impactó de lleno en los comercios.

“El tema del campo a nosotros nos afectó mucho, recordemos que ya el año pasado muchos negocios notaban una baja en las ventas del treinta por ciento. Después se desató la situación internacional, que influyó en contra de las exportaciones y sobre el ánimo de la gente, que opta por no gastar”, razonó.

A eso le sumó el hecho de que las tarjetas de crédito, que por mucho tiempo fueron el motor del consumo, al cobrar intereses y acortarse las cuotas “se empezaron a usar menos y a contribuir en esta retracción”.

“Desde hace ya un tiempo largo el sector ha sido invadido por la incertidumbre y no se divisa un horizonte prometedor a corto plazo”, se inquietó el titular de Comercio e Industria.

Consultado sobre el margen que le queda a los comerciantes locales para apelar a estrategias particulares ante un contexto tan desfavorable, Casella dijo que las posibilidades son escasas.

“Uno tiene que trabajar más, esforzarse más y tratar de que su producto gana en competitividad, pero creo que para cambiar la situación tienen que surgir medidas de fondo del gobierno nacional, para que la crisis no nos afecte terriblemente”, invocó.

Al respecto aclaró que “nosotros planteamos inquietudes a través de FEBA (Federación Empresarial de la provincia de Buenos Aires), que nos representa a todas las cámaras, que ha trasladado los reclamos por la defensa irrestricta del mercado interno, crear programas destinados al sostenimiento del empleo, entre otros, a la Presidenta de la Nación”.

“O sea que no nos estamos quedando quietos y los reclamos llegan al Poder Ejecutivo, pero allí descansan, sin respuesta alguna”, expresó, como con tono de resignado.

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