La venta de camiones sigue en baja

En Córdoba, el registro de unidades nuevas se hundió 54 por ciento en los primeros siete meses del año.
La venta de camiones en la provincia de Córdoba continúa derrumbándose; según los últimos datos oficiales, en los primeros siete meses del año acumuló una contracción superior al 54 por ciento en relación a igual período de 2008. La caída es apenas inferior a la baja registrada a nivel nacional, que roza el 58 por ciento.

En los primeros siete meses del año se comercializaron en Córdoba 791 unidades, es decir, casi mil vehículos menos que en igual período de 2008. Se trata de la peor caída desde la recesión de 2002; ese año se vendieron en Córdoba sólo 356 unidades de transporte de carga, la cifra más baja de la década. Pero a partir de entonces se inició un fuerte proceso de recuperación que tuvo su punto más alto en 2007, cuando las ventas totalizaron más de 2.700 unidades; pero en 2008, ya afectado por el conflicto del campo y la crisis internacional, las ventas se contrajeron hasta las 2.594 unidades, una bajada "moderada" del cuatro por ciento. De seguir la actual tendencia, el año cerraría con unas 1.300 unidades vendidas, una cifra cercana a la registrada en el año 2004.

En lo que va de 2009, los patentamientos de vehículos pesados en la provincia de Córdoba tuvieron su pico en marzo, alcanzando a 143 unidades vendidas. A partir de allí se inició un descenso casi constante que tocó su punto mínimo en junio con apenas 95 unidades vendidas; julio repitió ese guarismo.

A nivel nacional, la situación no ha sido mucho mejor: entre enero y julio de este año se vendieron en todo el país 7.229 camiones, contra los 17.168 camiones vendidos en los primeros siete meses de 2008; la caída roza el 58 por ciento, y ubica a la Argentina entre los países con mayor baja en la venta de unidades pesadas, por delante de Estados Unidos (-35 por ciento), Alemania

(-30 por ciento), Canadá y Brasil (-18 por ciento).

Un círculo vicioso

La fuerte caída en las ventas tiene en gran medida relación con las características del sector, que en la Argentina está compuesto en su gran mayoría por particulares y pequeñas empresas, que se manejan con pocas unidades. Esto hace que su acceso al crédito bancario y otras formas de financiación sea muy restringida, más aún en épocas de crisis, y casi siempre deban enfrentar cualquier ampliación o renovación de la flota con financiamiento propio.

El transporte de carga en la Argentina ha sufrido una severa parálisis desde 2008, cuando se inició el conflicto con el campo, que se profundizó con la crisis financiera internacional y la caída de la cosecha por la sequía. Además, en los últimos meses, la drástica reducción en las importaciones también contribuyó a achicar la actividad de transporte.

En este contexto, la venta de unidades pesadas está inmersa en un círculo vicioso, ya que al caer la actividad, las unidades sufren un menor desgaste o incluso hay un aumento del parque ocioso; en la medida en que los camiones no se utilizan ni circulan se prolonga su vida útil y se posponen las decisiones de renovarlos. En conclusión, sólo una fuerte recuperación económica podría lograr revertir un panorama que asoma complicado para el sector.

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