Venta de agua dulce cuenta con la complicidad del gobierno nacional.

Organizaciones ecologistas santafesinas denunciaron que el negocio del agua de río para exportar cuenta con el guiño cómplice de las autoridades nacionales. Mientras se degrada tan vital y demandado recurso, en el litoral miles de habitantes no disponen de agua y la hacienda muere por la sequía.
En la nota editorial de LA ARENA publicada ayer, se puso en el centro de atención un negocio que, en manos de extranjeros, reporta cifras millonarias de ganancia: la venta al mundo de agua dulce argentina. Una de las firmas que operan es la norteamericana Makhena S.A., con sede en Miami.

Carlos Pecorari, integrante de la ONG ecologista "Río Paraná SOS", de Santa Fe, dialogó con Radio Noticias y aclaró que lo de esa empresa salió a la luz por medio de internet, pero que no es la única cuyos buques entran al Paraná hasta San Pedro o pasan Rosario, y sacan agua del río para lastrar las naves, aunque después termina vendiéndose en el mercado internacional.

Makhena "ofrece vía internet agua dulce, agua pura argentina, a 6 euros el litro, y hay otras empresas francesas que también la comercializan", remarcó Pecorari.

"Ya estamos en la guerra del agua y vivimos en una zona favorecida (el litoral) porque tenemos en cantidad agua no contaminada, lo que no ocurre en otras partes. Tenemos la fortuna de tener agua casi pura y de sobra, pero se la llevan como un recurso negociable, lo que también ocurre cuando se exporta soja o girasol, cultivos que en otras partes del mundo no pueden cosecharse porque no hay agua para regar".

El ecologista santafesino indicó que "más allá de que alguien quiera vender el agua nuestra, que es un recurso natural que nos pertenece a todos, debemos tener en cuenta que nadie hace nada sin que algún poder político lo sepa. Alguien tiene que haber dado un guiño o seguridad a esta empresa para que salga a vender agua pura argentina".

-¿Para hacerlo se necesita un permiso?

-Lógico, porque se extraen recursos naturales.

-Pero lo que están haciendo es cargar el agua en los buques para que haga de lastre.

-Sí, una cosa es eso y otra es la carga completa del buque. Hay buques preparados para llevar agua potable. Insisto, nadie hace nada si no hay un guiño o complicidad de alguien. Esto es lo mismo que si yo voy a una plaza pública de Santa Rosa y corto todos los árboles y los vendo en la esquina de la plaza. Eso no se puede hacer, pero, ¿por qué se hace con el agua, con los peces? Acá tenemos un problema con la pesca extractiva del río Paraná, como nadie ve los peces, si hay más o menos, todos sacan la cantidad que quieren y lo exportan.

-Un directivo de la empresa Makhena, en una nota que publicó un diario mendocino, dijo que la Dirección de Recursos Hídricos de la Nación le cobra un canon por la cantidad de toneladas (de agua dulce) operadas, que es el 10 por ciento del valor del producto.

-En este país todo es un negocio, porque, ¿se evaluó el impacto ambiental? En Santa Fe y en el sur del Chaco tenemos un problema muy grave de sequía y se está mandando agua potable en camiones para auxiliar a la gente y al ganado que se muere, y los acuíferos están con mucho arsénico. ¿No sería más importante hacer acueductos y que esa gente pueda sacar el agua del río que le corresponde?

Glaciares y humedales.

El integrante de "Río Paraná SOS", Carlos Pecorari, cuestionó al gobierno nacional por cómo actúan en materia de recursos naturales: "Vetó la ley de protección de glaciares con la intención de favorecer a las empresas mineras para que puedan sacar agua de ahí, y esto es así porque la extracción de los recursos naturales en la Argentina no tiene control. Tuvo que repetirse el desastre de Tartagal para que se reglamentara la Ley de Bosques".

"Nosotros somos muy pequeñitos al lado de la naturaleza, pero si la destruimos, tarde o temprano lo pagaremos. El 2 de febrero se conmemoró el Día Mundial de los Humedales y en Santa Fe, por la sequía, muchos humedales están secos y hubo autoridades que permitieron que los cazadores fueran allí a matar flamencos, cigüeñas y otros bichos para vender su carne".

Pecorari citó el caso de las aguas termales en Entre Ríos. "Era una provincia verde y ahora todas las termas están en Entre Ríos, porque como se le terminó el recurso de la pesca, por la depredación, para atender al turismo se venden las termas. Las que están sobre la costa del río Uruguay no tienen problemas porque están cerca del acuífero de agua no salada, pero en las que están hacia el oeste, el acuífero se saliniza mucho y de acuerdo a mediciones en la zona de La Paz (Entre Ríos) el acuífero tiene tres veces el tenor de sal del mar. Como ese agua no se reinyecta al acuífero (a 800 metros de profundidad), se vuelca al Paraná y contamina al río más que Botnia y todas las pasteras", afirmó el ecologista santafesino.

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