"¡Venite a Rosario, nos está faltando gente!"

¿Venite a Rosario, nos está faltando gente!, fue la invitación que un delegado gremial le hacía anteayer a un trabajador de una de las plantas de la láctea Sancor ubicadas en el extremo noreste de la provincia de Córdoba, pocas horas antes de que un micro partiera de esa localidad hacia Rosario, haciendo posta por los distintos pueblos que recorren la ruta 19 que luego empalma con la autopista a Santa Fe.
La invitación no parecía extemporánea, mucho más si llevaba consigo la promesa de una suerte de licencia "sui generis" por efecto de una movilización gremial que tenía como destino una lejana seccional de otra provincia, que a los ojos de la conducción nacional se presentaba como díscola. "Parece que hay un tal Vega que quiere derrocar a Ponce", se comentaba.La anécdota tendría todos los condimentos del folclore sindical si no fuera por el hecho de que con motivo de la movilización de los afiliados del gremio de la industria lechera y alineados con la conducción nacional, la planta de fabricación de leche en polvo paró dos días su producción y envió materia prima para ser procesada a otras de mayor volumen.

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