Con la venia de Cristina, los gobernadores intentan destrabar la crisis agropecuaria

Con la venia de Cristina, los gobernadores intentan destrabar la crisis agropecuaria
El Gobierno instruyó a mandatarios e intendentes para que manejen el diálogo con el campo con ruralistas locales, sin la mesa de enlace. Se demora la emergencia nacional
El Gobierno instruyó a mandatarios provinciales e intendentes para que busquen acercarse al sector agropecuario y, en ese contexto, manejen la ayuda oficial al campo decidida para atravesar la peor sequía en años. Los gobernadores y líderes comunales multiplican en estos días reuniones con representantes rurales de sus respectivas localidades, eludiendo a la mesa de enlace nacional. El objetivo del Ejecutivo es doble: tratar de recuperar diálogo con un sector clave de la economía, en pleno año electoral, y a la vez quitarle protagonismo a los líderes nacionales del conflicto por las retenciones móviles.

Este nuevo intento de búsqueda de consensos es orquestado por el Ministerio del Interior y, en un segundo plano, la Secretaría de Agricultura. La cartera conducida por Florencio Randazzo apela a gobernadores e intendentes para canalizar, a través de ellos, ayuda monetaria y forrajes a las zonas más afectadas por la sequía. Se busca intentar bajar el nivel de confrontación en un año electoral. A la vez, se cree que los gobernadores e intendentes son el canal más directo para ayudar a las zonas más devastadas.

Así, el Gobierno busca sacar de la discusión a la mesa de enlace nacional, que el viernes último endureció su reclamo a la vera de las rutas (ver aparte). El juego fue planteado por Randazzo, que el fin de semana dijo que “si al campo le va mal, le va mal a la Argentina” y acusó a los líderes ruralistas de estar politizados.

En esa sintonía, gobernadores oficialistas mostraron en los últimos días su preocupación por la situación en el campo. Daniel Scioli, de Buenos Aires, picó en punta al decir que “el campo tiene razón” en este reclamo, a la vez que su ministro de Asuntos Agrarios, Emilio Monzó, reclamó la suspensión por seis meses de las retenciones al agro en las zonas de la provincia más afectadas por la falta de lluvias.

También el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, se sumó a la estrategia. Primero, el jueves, declaró la emergencia agropecuaria provincial por seis meses y anunció una ayuda de la Nación a los productores de girasol que entregaría $ 15.000 a cada damnificado. Ayer, Capitanich vaticinó que el rendimiento de la cosecha en su provincia será de “menos de la mitad” que el año pasado.

El gobernador entrerriano, Sergio Urribarri, quien también se había mostrado firme junto al Gobierno en tiempos del conflicto por las retenciones móviles, recibirá hoy a la dirigencia rural de su provincia, aunque no al titular de la Federación Agraria, el combativo Alfredo De Ángeli. El gobernador declarará hoy la emergencia para cultivos, ganadería, apicultura en toda la provincia, y el desastre para maíz, porque supera el 80% de pérdidas en el territorio.

En tanto, el gobierno de La Pampa, a cargo del kirchnerista Oscar Jorge, espera recibir hoy una respuesta al pedido de $ 100 millones que había realizado para paliar la “situación caótica” que viven más de 5.000 productores pampeanos por la sequía, dijo ayer el subsecretario de Asuntos Agrarios de esa provincia, Enrique Schmidt. “Existe una situación muy complicada para los productores más grandes y tenemos necesidad de llegar a ellos con compra de granos y acarreo de agua”, sostuvo.

Por otro lado, Ricardo Colombi, gobernador correntino alejado del kirchnerismo, convocó a los productores a una reunión a realizarse el miércoles y fuentes de su administración indicaron que es posible que se declare una “nueva emergencia agropecuaria”.

La estrategia de Interior choca con la del Ministerio de Producción, que pugna por agilizar la declaración de emergencia nacional en las 15 provincias afectadas por la sequía. Para los hombres de Randazzo –quien debe firmar la emergencia, junto con Débora Giorgi, de Producción, y Carlos Fernández, de Economía–, la situación dentro de las provincias es dispar y “algunas localidades no están tan mal”.

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