Vení Benítez, jugá conmigo.

COPA LIBERTADORES / ESTUDIANTES 1 - DEFENSOR 0: De la mano de la mística y de Verón, por el gol del Chino y el sudor de todos, Estudiantes se metió en semi y sueña con conquistar América.
Cada gota iba cargada de ilusión, de recuerdos. El sudor de adentro, las lágrimas de afuera, el sueño y la mística otra vez de la mano. Goteando, lentamente, esa Copa que parecía rota se fue llenando de esperanza con el derroche, el derroche saludable, que significó la llegada de Sabella y ese cuadrito de los campeones que utiliza como motor, como vehículo motivador. Y sus jugadores, estos jugadores, se la creyeron, se convencieron de que la historia pesa pero también puede jugar a favor. Estudiantes vuelve a pisar fuerte en Sudamérica. Ya era el único argentino entre los ocho y ahora lo es entre los cuatro. Goza, disfruta, media La Plata hace la felicidad y se entusiasma, al menos por ahora, con la vuelta a una semi de Copa Libertadores tras 26 años.

Ahora bien, el plus que tiene el Picha se llama Juan Sebastián Verón, el alma y dueño del equipo, el que ya tiene el cuadrito en la casa de papá pero quiere colgar uno nuevo en la suya. Si el maltratado estado del campo se juzgara tan sólo por lo que jugó la Bruja anoche hay que decir, entonces, que era una alfombra. Y de eso se contagiaron todos. Enzo Pérez flotando y lastimando, el Chino Benítez limpiando y llegando al gol, Boselli abusando aunque esta vez no perforando.

Ante un Defensor que frente a Boca había demostrado saber cómo plantarse fuera de casa, el León salió a rugir de entrada. Planteó el desarrollo como si no existiera aquel gol de ventaja cosechado en Montevideo y, entonces, se paró bien lejos de Andújar, en busca de un grito que le diera tranquilidad. Y ese festejo llegó rapidito porque jugar bien es jugar simple. Verón hizo lo de siempre, Ré escaló como si fuera Angeleri, Enzo lanzó el centro que pedía la acción y Pintos se patinó con la pintura de la cancha. A Benítez le quedó lo más fácil aunque para la derecha. Igual, adentro.

Así pues, no se podrá poner a este triunfo entre las incontables hazañas coperas. Se sufrió apenas por una macana de Andújar que salvó Cellay en la línea y no mucho más. Quizás un poco más, sí, mereció Estudiantes, por un jugadón de Boselli, un palo de Salgueiro y un mano a mano que no aprovechó el Chino. En fin... Con esto sobra para pensar en Nacional, otro tricampeón de América. Porque tras el recital de La Renga, el Pincha quedó Bailando en una pata.

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