"Si no vengo el viernes, ustedes empiecen sin mí".

"Espero estar el viernes que viene. Si no, vengan igual y empiecen sin mí. Alguien va a haber". Así se despidió ayer Guillermo Moreno de los dueños de frigoríficos y supermercadistas con quienes se reúne el último día de cada semana para monitorear el precio de la carne.
El secretario de Comercio ya había hablado en broma después de las elecciones sobre su posible renuncia al cargo, pero los ejecutivos se lo tomaron un poco más en serio esta vez. "Daba la impresión de haber envejecido diez años en una semana", comentó a Crítica de la Argentina uno de los presentes.

En la Casa Rosada y el Ministerio de Economía siguieron durante todo el día las especulaciones sobre la salida de Moreno del Gobierno. El polémico guardián de los precios fue ratificado el miércoles por la presidenta Cristina Kirchner, pero los propios funcionarios del ala económica todavía se preguntaban anoche cuándo se anunciaría su eyección del elenco oficial. Algunos apostaban a que sea la semana próxima. Otros llamaban a estar atentos durante el fin de semana.

Conocedor de la dinámica de los rumores, Moreno se dedicó a jugar con la versión delante de los hombres de negocios que reproducirían sus palabras apenas unos minutos después. "Yo estoy a disposición de la Presidenta. Si me pide que me vaya, me voy, pero si me pide que me quede, me quedo", le dijo a la treintena de ejecutivos que se apiñaron en el segundo piso del edificio de Diagonal Sur y Alsina, donde tiene su despacho.

Moreno volvió a abundar en chistes verdes y frases soeces. Se cuidó un poco porque esta vez había una mujer: la presidenta de una de las dos cámaras de autoservicios chinos (Cedeapsa), Yolanda Durán. El otro vocero de los comerciantes asiáticos, Miguel Calvete (Casrech), ya no participa en los encuentros. Moreno lo desterró luego de que fracasara el plan que habían ideado juntos para vender una "canasta económica" antes de las elecciones.

Aunque quisieran verlo fuera del Ejecutivo, los empresarios ya no se fían se las versiones sobre el jefe de Comercio Interior. Saben que resistió decenas de amagues de despido durante sus tres años y tres meses de gestión allí.

En la Rosada también buscan que la eventual salida de Moreno no se interprete como una señal de debilidad tras la derrota electoral del domingo pasado. Pero el funcionario perdió el apoyo de su jefe político, Julio De Vido, quien lo acusa de haberle hecho perder votos a Néstor Kirchner. Y a los cuestionamientos por la intervención del INDEC se le suman las críticas por su escasa efectividad a la hora de frenar las subas que se registran en los comercios, al margen de las estadísticas.

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