La venganza será terrible

El 28 de junio cuando estaban escrutadas la mayoría de las mesas, Néstor Kirchner maldijo a los intendentes que se cortaron solos y jugaron con dos boletas.
En ese momento instruyó a sus colaboradores íntimos para que comenzaran a saborear la dulce venganza. Y así fue. Los dos que estuvieron desde el principio en la mira son Sergio Massa, quien fue desplazado de la jefatura de Gabinete; y Pablo Bruera.

La primera jugada en contra del intendente platense fue la designación del ex jefe comunal y archienemigo Julio Alak al frente del ministerio de Justicia de la Nación. El poder que adquiere Alak podría utilizado para tomarse revancha en 2011 y volver a armarse en La Plata. De esta forma el desgastado Bruera llegaría a las próximas elecciones con desventaja.

Pero la venganza no terminaba allí. El aliado estratégico de Bruera, el ultra K Carlos Castagneto decidió soltarle la mano al intendente por considerar que no acompañó al proyecto nacional. Castagneto, viceministro de Desarrollo social, había acordado una alianza con el bruerismo en noviembre pasado, en la víspera de las elecciones internas del PJ local. En ese entonces Castagento colocó a algunos funcionarios en la Municipalidad que hoy estarían dispuestos a presentar sus renuncias.

Los funcionarios que responden a Castagneto que presentarán la renuncia son su esposa Ana Herrán, secretaria de Fortalecimiento Institucional y Comunitario, Ariel Archanco, presidente del Consejo de la Juventud, Carlos Melzi, secretario de Relaciones Interjurisdiccionales y cuatro directores de unidades ejecutoras vinculadas a microcréditos, salud, y acción social, Claudia Martinelli, María Melillo, María Cecilia Otero y María Esther Méndez.

La falta del apoyo estratégico de Castagneto también tendrá repercusiones en el Concejo Deliberante. Perdería al menos a dos hombres, con lo cual apenas llegaría a 10 concejales. Se trata de Carlos Melzi, que tras la renuncia retomaría su banca y Enrique Capparelli.

A esta situación, bastante delicada, se suma la tensa relación de Bruera con un sector piquetero, específicamente el Movimiento Evita, cuyo referente local es subecretario de Gobierno, Santiago Martorelli.

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