La venganza

Después de recargos y exclusiones, Aventin y Martínez clavaron el 1-2 de Ford en La Barrosa.
La sangre en el ojo no les quitó visión y enfocaron bien la polémica chicana de La Barrosa para clavar el 1-2. El plan Ovalo fue de venganza... Mientras Guillermo Ortelli, el 1º del viernes, esperaba sentado en su Chevrolet, en boxes, Diego Aventin y Omar Martínez, hombres de Ford, bajaron consecutivamente los tiempos históricos de Balcarce. Los dos habían sido penalizados el día anterior por "transitar mal la chicana". Por eso, al Pumita le había quedado el puesto 16º (y no el 4º) y al Gurí ninguno (su única vuelta era la anómala).

"El viernes me echaron bien... Por suerte el auto volvió a demostrar que está para pelear arriba", fue la explicación de Aventin. Con su primo Juan Cruz (hijo de Tony Aventin) armó el flamante AA Racing y en la segunda carrera juntos, con chasis de Canapino y motor de Laborito, el Pumita fue el primero en bajar los 105 segundos en la historia del autódromo Juan Manuel Fangio. Marcó 1m44s99. El trazado de las sierras tiene al apellido Aventin en su historia (ver Como en casa). A cuento de eso, cuando al otro gran candidato, el Gurí, le contaron que si gana en La Barrosa alcanzará al presidente de la ACTC, Diego lo retó con un chiste: "Si ganás te va a chupar la tierra".

El tiempo del Pumita apareció por sorpresa en los monitores porque todos estaban siguiendo atentos el momento en que Martínez se tomaba desquite de la exclusión y dejaba atrás a Ortelli. Con gomas ya usadas el viernes, aunque en una sola vuelta, el entrerriano salió con la idea fija de tapar la bronca que le provocó la sanción (en su círculo aseguran que hasta pensó en abandonar el circuito y volverse a Paraná). Especialista en el circuito, aceleró y por unos segundos fue el dueño del 1. "Sabía que tenía auto y por eso me enojé con la exclusión. De haber sabido antes eso, hubiera intentado otra vuelta", explicó el ídolo de Ford.

Al que no le salió redonda la jugada fue al campeón Ortelli. Decidió no ir a pista y esperar a que le bajaran el tiempo del viernes. Cuando sucedió, se zambulló a buscar la recuperación. "Con gomas frías venía bajando los tiempos del día anterior pero apareció la bandera roja", contó el de Salto. El Falcon de Moriatis atravesado bajo el puente suspendió un rato la tanda y luego no hubo tiempo. La venganza del Ovalo estaba consumada.

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