Venezuela elige gobernadores y pone a prueba el poder de Chávez

Se votan 22 mandatarios y más de 300 alcaldes. Según las encuestas, la oposición podría sumar un Estado más a los dos que ya gobierna y que mantendría. El chavismo busca dejar atrás la dura derrota del referendo constitucional de 2007.

Por: Telma Luzzani

Hasta último minuto los candidatos luchan por un voto. La veda electoral empezó hace dos días pero aún hoy, cuando Venezuela se dispone a elegir en las urnas a gobernadores, intendentes y concejales, los celulares colapsan de mensajitos de textos con propaganda electoral.

"Vota el 23N para que se vaya", envían los opositores. "Hoy la oposición ganará 5 estados: el estado de depresión, el estado de desespero, el estado de frustración, etc. Tu voto importa", escriben a su vez los seguidores del presidente Hugo Chávez. También corren chistes, en general críticos y descalificadores: "Chávez pregunta a uno que se alfabetizó en la misión Robinson: Dime qué es el 'lenguaje'. Respuesta: Lo que se usa después del champú."

Hoy 17 millones de venezolanos son convocados a elegir 22 gobernadores, 328 alcaldes y más de 300 puestos municipales. No obstante, en una Venezuela muy polarizada, estas elecciones regionales se convirtieron en un plebiscito en torno al presidente y sus políticas para llegar al socialismo.

Chávez hizo una campaña fuerte, con mucha presencia y un lenguaje duro que, en algunos actos, como el de Zulia, llegó hasta el insulto.

Este estado es económica y geoestratégicamente crucial. De allí se extrae casi el 80% del petróleo que Venezuela exporta. Es rica en agua. Tiene el principal puerto de salida y entrada de mercadería del país. Y es limítrofe con Colombia, por lo que es sensible a la presencia de guerrilla, paramilitares o tráficos diversos.

Zulia (que le dio el nombre al país ya que, según la leyenda, cuando el navegante Américo Vespucio llegó a Lago de Maraciabo lo llamó la pequeña Venecia o "Venezuela") siempre fue opositora y está además densamente poblada por lo que significa un número importante de votos.

Por eso el principal blanco de Chávez fue el gobernador Manuel Rosales, su rival en las elecciones de 2006 y ahora candidato a alcalde por Maracaibo, la capital zuliana que flota sobre un mar de petróleo. Chávez acusó a Rosales de haberse enriquecido, tener cuentas multimillonarias y residencias en Miami. A su vez la oposición trata al candidato chavista, Giancarlo Di Martino, como un títere del presidente. Di Martino compite por la gobernación con el delfín de Rosales, Pablo Pérez.

Además de Zulia, la oposición triunfaría, según las encuestas, en Carabobo y Sucre. Admitido por todos: Chávez pierde, como siempre, en el caribeño estado de Nueva Esparta donde se encuentra la Isla Margarita. Pero además hay varios estados en los que podría ganar una tercera opción: los "chavistas disidentes".

El resto del país volvería a dar su respaldo a las políticas bolivarianas. Según la encuestadora Grupo de Investigación Social XXI, de Nelson Morentes, en el total nacional el oficialismo obtendría 45,2% y la oposición 26,9%.

Este apoyo popular es vital para Chávez. Primero, porque en la percepción ciudadana significaría dejar atrás el traspié electoral de diciembre pasado (cuando perdió el referendum por la reforma constitucional) y retomar la línea de triunfos que obtuvo desde 1998, su primera elección.

Segundo, porque como él mismo admitió, un importante caudal de voto serían el aval para profundizar las políticas hacia el socialismo. En este "nuevo período revolucionario" que Chávez ubicó entre 2009 y 2019, se impulsaría una nueva organización popular, nuevas formas de propiedad y un reordenamiento del territorio nacional conocido oficialmente como "la geometría del poder".

Otra punto importante para el gobierno es que hoy es la primera vez que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se somete a una elección. Hasta ahora Chávez ganó todas las elecciones con alianzas. En 2007 llamó a formar el PSUV y este año hubo elecciones internas.

Para la oposición, obviamente, ganar es todavía más importante ya que para ejercer alguna presión política debe ampliar sus escasos espacios de poder, debilitar a Chávez y renovar su oferta de líderes a nivel nacional.

Los logros sociales del gobierno, sobro todo a través de las misiones, han sido notables. La UNESCO acaba de ratificar que Venezuela es tierra libre de analfabetismo, el desempleo bajó en octubre de 7,2% al 6,7%. Hoy el país tiene una vasta red de hospitales con tecnología de última generación y mercados con alimentos subsidiados (40% por debajo del precio de venta) para los más pobres. "Es un hombre que es presidente para los pobres", dijo a Clarín Juan José Gómez (68), un jubilado de General Motors que hoy se dedica a arreglar aire acondicionados sintetizando el pensamiento de muchos.

No obstante el 70% de los venezolanos sigue siendo pobre, el problema de la vivienda es crítico y, con la actual crisis internacional y el abrupto descenso del precio del petróleo, el 21% del PBI que el gobierno destina a planes sociales puede verse resentido si la situación se alarga por más de un año. No obstante, en el corto plazo, gobierno y oposición coinciden, Venezuela tiene ahorro suficientes para resistir: 40 mil millones de dólares de reserva y otros 40 mil millones de fondos destinados a la inversión.

Para fiscalizar las elecciones llegaron al país 134 observadores internacionales. Hay instaladas 33.000 mesas electorales. Si las autoridades de mesa las abren hoy antes de las 6.30 de la mañana (9.00 de Argentina), tendrán un premio: entrarán en un sorteo por un 0 km y computadoras portátiles. Esta es la manera en el que el Consejo Nacional Electoral (CNE) encontró para evitar la deserción de presidentes y fiscales.

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