Venezolanos sufren el alza de precios, mientras los chilenos conviven con la deflación

Venezuela cerró el año con una inflación del 25,1%, una de las más altas del mundo. Chile cumplió en diciembre cumplió cinco meses consecutivos con cifras negativas en sus precios
Las diferentes respuestas de los países de América latina a la crisis internacional comienzan a salir a la luz con los indicadores económicos al cierre de 2009. Ayer se supo que Venezuela cerró el año con una inflación de 25,1%, una de los índices más altos del mundo y el mayor del continente, mientras la economía del país petrolero está en medio de una recesión. En Chile, en cambio, el Indicador de Precios al Consumidor (IPC) acumuló durante 2009 una variación negativa de 1,4%, la primera deflación en 74 años, en una señal de cómo la crisis golpeó el consumo.

En diciembre, la caída del IPC chileno fue de 0,3%, el quinto mes consecutivo en que la inflación interanual anota cifras negativas.

"Fue todo lo que esperábamos", aseguró en Santiago el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, el segundo político más popular de Chile detrás de la presidenta Michelle Bachelet, cuya popularidad, se supo ayer, alcanzó en diciembre un nuevo récord de 81%.

"Una vez más los salarios de los chilenos tienen un mayor poder de compra y eso es bueno para el bolsillo y es bueno para las familias", sostuvo el responsable de las finanzas chilenas.

No obstante, agregó que este año "con este mayor crecimiento (económico) que se está registrando, vamos a pasar de una inflación negativa a inflaciones más cercanas a lo que Banco Central proyecta".

En rigor, aunque la caída de los precios estuvo en línea con lo esperado, no deja de ser un signo negativo del impacto que la crisis tuvo en un país que lleva adelante una política de estabilidad. "(En 2010) la meta de inflación es 3%, ni más ni menos. Las desviaciones son malas, y la deflación no es estabilidad", sostuvo al diario El Mercurio el economista Erik Haindl, de la Universidad de San Sebastián. Una deflación sostenida puede derivar en quiebre de empresas, y con ella más desempleo y menos consumo.

La deflación del 2009 se compara con la subida del 7,1% que la inflación anotó en Chile durante el 2008, de acuerdo con el informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El retroceso más fuerte fue vestimenta y calzado, alimentos y transporte.

Para contrarrestar la caída de los precios y la demanda floja, el Banco Central chileno redujo en el 2009 las tasas de interés a un mínimo récord de 0,5%, nivel que los estrategas monetarios consideran mínimo y que esperan mantener por lo menos hasta el segundo trimestre.

Distinto fue, en cambio, el desempeño de los precios en el Venezuela, donde el deterioro del ingreso real de los venezolanos no aflojó. La escasa oferta de bienes y las restricciones para adquirir divisas presionó al alza los precios, algo con lo que los venezolanos ya están familiarizados. El país que preside Hugo Chávez cerró el 2009 con una inflación del 25,1%. Pero aun así, de algún modo fue una buena noticia para el gobierno, luego de que en 2008 la inflación cerró en 30,9%, siguiendo al 22,5% en el 2007.

"El año 2009 marcó una importante disminución en la presión inflacionaria del país, y se continuarán realizando esfuerzos coordinados de política económica para consolidar esta tendencia en el 2010", dijo el Central en un comunicado. Lo cierto es que mientras los precios galopan en una carrera alcista, la economía se contrajo un 2,9% el año pasado, después de haber disfrutado de diez años de bonanza impulsada por los altos precios del crudo.

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