Vendimia 2.009, ¿un despertador?

Los hombres del Gobierno volvieron a recibir un golpe, cuando les acercaron los resultados de un rápido y simple sondeo para comprender el fenómeno del teatro griego. El trabajo hecho por Santiago Alé les indicó que 6 de 10 mendocinos esperaba que a Jaque lo recibiera una estruendosa silbatina.
Celso Jaque se ha reencendido. Luego de un fin de semana vendimial que pasará a la historia como el de “aquella estruendosa silbatina al gobernador”, ha buscado recobrar el centro del ring. Los golpes recibidos han sido muy duros y no pocos de sus auxiliares han temido que lo dejen “grogui”.

Debe moverse. No tiene otro camino, por otra parte. Salir del mareo. La inmovilidad, el congelamiento de las acciones de gobierno, el refugiarse en una suerte de búnker antibombardeos sin recibir señales del exterior, el negar, en definitiva, la realidad, pueden trasladarlo, a tan sólo quince meses de gestión, hacia un camino incierto, oscuro y muy tenebroso para todos. Para todos, no sólo para el futuro de las posibilidades electorales del peronismo.

Fue bueno el gesto de los ex gobernadores, quienes, al acudir a la Casa de Gobierno, no sólo hicieron honor a un arraigado buen sentimiento institucional que todavía sigue siendo fuerte en Mendoza, sino que le dieron también un invalorable respaldo a quien hoy gobierna la provincia en medio de una tempestad. No fue un respaldo político. Fue más bien un gesto y una señal muy clara hacia la sociedad: la figura institucional del gobernador en Mendoza se respeta. Jaque necesitaba ese momento. En menor escala, porque, además, el efecto que causa un encuentro con sus antecesores casi no tiene comparación con otro, pero igualmente válido, el gobernador continuó con sus giras por los departamentos. Santa Rosa en bancarrota, Lavalle, San Rafael y hoy Tunuyán han sido su derrotero en la semana.

Si bien Jaque no se ha paralizado, su gobierno sigue siendo muy cerrado. No sólo desde afuera le llueven los palos. Dentro del PJ, algunos sectores están en ebullición. Otros, que pasaron por ese estado de exaltación ante la nula señal de correcciones al rumbo que ven desde el Poder Ejecutivo, han optado por tomar sutiles distancias del blanco de todos los dardos. Los intendentes, por caso, sacan cuentan y comienza a prender en muchos de ellos el adoptar la estrategia de municipalizar los comicios que se avecinan, nada de provincializarlos y menos nacionalizarlos. En el pago chico miden bien. En el contacto directo con sus vecinos las cosas no les van tan mal y están seguros de que pueden hacer un más que buen papel. Si se acercan al Gobierno central, sus chances parecen descender. La búsqueda de sus propios posicionamientos, de cara a los comicios, ha conducido a los intendentes a hacer sus propias evaluaciones. Félix, Abraham y Miranda, siguen esperando alguna señal para que, desde el Ejecutivo, los llamen a negociar. Por lo pronto, siguen caminando juntos, con la intención de influir lo más que puedan en el armado de las listas. Ahora bien, ¿ellos quieren ser los candidatos o lo que buscan es apadrinar bancas? Hay dudas de lo que buscan, no parece estar muy claro y hasta se alimentan versiones que apuntan a que el candidato fijo que el oficialismo tiene para encabezar la lista al Senado nacional, el cacique de Maipú, Adolfo Bermejo, habría dado señales para correrse, temiendo un mal papel que haga trastabillar su camino hacia la Gobernación para el 2011. Así también se alienta, en esa línea, la candidatura de Patricia Fadel para ocupar ese cargo, posibilidad que crece si se tiene en cuenta que el cobismo promociona a Laura Montero. Desde la Casa Rosada, Juan Carlos Mazzón relojea todo el proceso.

La mano no viene para el oficialismo, eso está claro. Sin embargo, desde las entrañas mismas del Poder Ejecutivo alimentan la teoría de un resurgimiento épico y trabajan, con sus tiempos y sus estrategias tan cuestionadas desde adentro, por la unidad del partido. Están convencidos de que lo van a lograr y que todos se alinearán tras una lista única para octubre.

El convencimiento de que saldrán a flote es sorprendente y conmovedor. Porque no sólo creen que la gente volverá a votar sus propuestas, sino, además, que las chances de quienes podrían arrebatarles el triunfo, como los candidatos de Cobos, quien sigue buscando un acuerdo con la UCR, se verán disminuidas también, afectadas por la fragmentación. Es cada vez más fuerte la posibilidad de que Roberto Iglesias arme una oferta por afuera del acuerdo UCR-Cobos, restando votos a la lista del vicepresidente, y esta alternativa, por cierto, recibirá todo lo que necesite de parte del peronismo para que se haga realidad. También habrá aliento oficialista para el demócrata Omar Parisi, en Luján, un intendente que ha jugado como quiere Jaque y el gobierno de los Kirchner.

¿Por qué silbó el teatro? Los últimos días han transcurridos como está dicho en medio del fragor para dar esa sensación de reacomodamiento, de una gestión en movimiento. Pero a media semana, los hombres del Gobierno volvieron a recibir un golpe, cuando les acercaron los resultados de un rápido y simple sondeo para comprender el fenómeno del teatro griego. El trabajo hecho por Santiago Alé les indicó que 6 de 10 mendocinos esperaba que a Jaque lo recibiera una estruendosa silbatina, porque entienden que la gestión no ha sido buena y hay una dosis de malhumor importante. Algo de alivio tuvieron, no obstante, cuando al desagregar los datos, Alé les mostró que 35 por ciento de los consultados no está de acuerdo con faltarle al respeto al gobernador por su investidura y 45 por ciento de opiniones que observaron que la Vendimia no es el lugar para hacer política. Alé les explicó que parte de estos últimos también se inclinó, simultáneamente, por no agredir la figura del gobernador.

Pero hay más. Según el trabajo, realizado entre el 9 y 11 de marzo, en Capital, Guaymallén, Godoy Cruz, Maipú, Luján y San Martín, entre 1.281 casos, más de un tercio opinó que la silbatina fue organizada por el cobismo y que el resto de la gente se contagió por eso del malhumor. Para el final, un dato que puede dejar algo de preocupación para todos: 55 por ciento de los encuestados opina que la convivencia política en Mendoza deja mucho que desear y que entre los políticos no se respetan. Para tomar nota.

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