Veltroni dio un portazo sorpresivo

El detonante fue la derrota electoral del PD en la isla de Cerdeña, pero había una fuerte pelea interna. “Para muchos el problema soy yo, así que estoy listo para marcharme”, dijo el líder de la oposición italiana. Por ahora, lo reemplaza su segundo.
Walter Veltroni, quien compitiera con Silvio Berlusconi por la jefatura de Estado de Italia, ayer dimitió como secretario del Partido Democrático (PD). La decisión del líder del centroizquierda sorprendió a todos, incluido a los suyos. Al parecer, no toleró las peleas internas dentro de la coalición heterogénea de ex comunistas y democristianos ni la anticipación de la candidatura de Pierluigi Bersani para sucederlo al frente del partido. El detonante final fue la derrota electoral del PD en la isla de Cerdeña, donde el propio Berlusconi hizo una fuerte campaña. Por ahora, la gestión del PD pasa al número dos, Darío Franceschini.

Los resultados en Cerdeña, donde el PD perdió cerca de 10 puntos respecto de las pasadas elecciones, resultaron peores de lo anticipado y provocaron lo menos anunciado: la renuncia del líder de la oposición, Veltroni. El candidato del partido Pueblo por la Libertad de Berlusconi (derecha), Ugo Capellaci, ganó con el 51,9 por ciento de los votos, según los resultados definitivos. Su rival, Renato Soru, obtuvo el 42,9 por ciento. Pero Capellaci corría con ventaja, dado que recibió el apoyo directo del jefe de gobierno conservador. Berlusconi, quien posee una inmensa mansión veraniega en la isla de Cerdeña, condujo la campaña prácticamente él mismo, pues viajó en cinco ocasiones y lideró los comicios en vez de su discípulo, hijo de su contador local.

Sorpresivamente, ayer Veltroni reunió al órgano de la Coordinación del partido y anunció: “Para muchos el problema soy yo, así que estoy listo para marcharme”. En un primer momento su grupo le otorgó la confianza, pero horas después Veltroni ratificó su decisión, en un gesto firme para un hombre muchas veces criticado de “tibio”.

El portavoz del PD, Andrea Orlando, anunció que hoy Veltroni explicará los motivos de su marcha, mientras el vicesecretario del PD, Dario Franceschini, expondrá los pasos para elegir al nuevo líder cuando quedan sólo cuatro meses para las elecciones europeas del 6 y 7 de junio. La gran pregunta es: se fue Veltroni, entonces, ¿a quién va a candidatear el PD como su secretario? Por ahora, la hipótesis más plausible es nombrar a Franceschini secretario general provisional y organizar unas elecciones primarias para elegir al nuevo líder.

Veltroni tira la toalla dieciséis meses después de la creación de un partido que se presentaba como la gran alternativa de la izquierda a Berlusconi, pero que no ha sabido superar experiencias ya repetidas en exceso en Italia, como la de juntar bajo un mismo techo a dos formaciones con tantas diferencias como los ex comunistas Demócratas de Izquierda (DS) y los democristianos de “La Margherita”. En estos meses, Veltroni ha recogido sólo derrotas en las cinco citas electorales que ha tenido que afrontar, comenzando por las elecciones generales en abril de 2008, donde el Pueblo de la Libertad ganó con comodidad.

El centroizquierda perdió la región del Friuli Venezia Giulia, la provincia de Foggia y los ayuntamientos de Roma y Brescia. También las provincias sicilianas de Enna, Siracusa y Caltanissetta, que pasaron al centroderecha, y el pasado diciembre la región de Los Abruzos.

Poco a poco la imagen de Veltroni se fue deteriorando y en plena campaña electoral en Cerdeña el ex ministro de Economía durante el pasado gobierno de Romano Prodi, Pierluigi Bersani, anunció su candidatura para ser el nuevo secretario del PD. Una candidatura que apoyaba otro de los pesos pesados del PD, el ex primer ministro Massimo D’Alema, quien había pedido renovar la formación tras los últimos fracasos. Bersani y D’Alema, los dos hombres símbolos de la izquierda reformista, lanzaban así su desafío a Veltroni, de quien consideraban que estaba apostando poco para relanzar la formación.

Por otro lado, el ala ex democristiana y católica que lidera Francesco Rutelli renovaba su confianza en Veltroni, pero le pedía “crear un partido nuevo” desde las cenizas del PD. En estos días, los católicos del PD se habían desmarcado de la posición del partido y apoyaban sin tapujos al gobierno conservador de Berlusconi en casos como el de Eluana Englaro, la mujer en estado vegetativo que murió después de que se le suspendiese la alimentación artificial, como había autorizado el Tribunal Supremo.

La senadora del PD Paola Bine-tti incluso afirmaba ayer que el caso de Eluana fue un “suicidio asistido” y que si continúan las posiciones pro eutanasia en su partido no tendría problemas en abandonarlo.

El alcalde de Venecia y miembro del PD, Massimo Cacciari, explicaba que el problema no es Veltroni, sino cómo se ha concebido este partido. “No se afrontan problemas organizativos, no se desarrolla un debate político estratégico, se habla siempre de los viejos líderes y no se proponen fuerzas nuevas”, resumió Cacciari la crisis del PD.

“El PD es incapaz de sentir las pulsaciones profundas de Italia”, sostiene el diario Il Corriere della Sera, que teme otra derrota significativa en las elecciones de junio para el Parlamento europeo. Otros analistas temen lo mismo. “Existe el peligro de que millones de ciudadanos de centroizquierda, hartos por la falta de oposición de Walter Veltroni (a quien muchos apodan, irónicamente, Walterloo), no acudan a las urnas” en junio, denunciaron en un artículo el escritor Andrea Camilleri y el intelectual Paolo Flores D’Arcais, director de la revista MicroMega. “Porque el berlusconismo no es un fenómeno degenerativo exclusivamente italiano, sino que existe el peligro de que contagie a toda Europa, y toda la democracia europea debería tomárselo en serio. El modelo de Berlusconi no se llama Obama, se llama Putin”, sostienen.

Comentá la nota