Vélez tiene un plan que puede fallar y San Lorenzo no sale del laberinto

En Liniers, el último campeón fue superior, pero no tuvo gol y perdió la cima ante el confuso andar del Ciclón, que no tiene lógica ni sorpresa
Un partido desnuda muchas historias. ¿Qué puede haber detrás de un gris 0 a 0? ¿Qué se puede decir de un regular empate sin tantos, en el que un equipo, llámese Vélez, fue superior y mereció una mejor recompensa? ¿Hace falta agregar algo más? Que, con el triunfo de Rosario Central, bajó un escalón. Que San Lorenzo, el poderoso adversario, sigue lejos, de capa caída. Que Vélez estuvo siempre al borde del éxito, menos en el final, cuando, con un hombre menos, por la expulsión de Waldo Ponce, el Ciclón estuvo a tiro del triunfo con un derechazo directo al gol que Montoya transformó en córner ante la incredulidad de Bordagaray.

Pero hay más, muchas más historias, que no tienen relación directa con el juego, con este juego, aunque expresan mucho más. No se trata de recordar aquel tiro de Moralez en el travesaño, ni siquiera el siguiente, que pasó a centímetros del ángulo. Tampoco, de esa saludable vocación ofensiva del último campeón, que ataca con sólidos argumentos, aunque si los delanteros se marean en el área, el gol no surge por sí solo. Ni de la lucha, ni del coraje, ni de la fuerza, salpicadas en dosis parejas en cada uno de los bandos. Tampoco es cuestión de citar las sólidas tareas de las últimas líneas: toda una declaración de principios en Liniers, toda una novedad en el Bajo Flores.

Lo que queda es otra cosa. Lo que se ve, bajo la superficie, detrás del 0-0 que mostró un Vélez superior, es otra historia. Exponer con elocuencia a dos versiones de manejarse, de conducir, de jugar. Vélez tiene un plan, que puede fallar, como ocurrió esta vez, cuando la victoria debe caer como lógica pura y termina transformada en un empate, acaso, inmerecido. Pero tiene un plan. Tiene lógica, proyecto, futuro. San Lorenzo, desde hace tiempo, transita en un laberinto que lo marea, que lo maniata, que no lo deja despegar. Le sobra plantel, pero juega confundido. Se confunde jugando.

La reseña de Vélez es más fácil de explicar. Juega como vive: con confianza, con aplomo, con figuras nacidas en casa, con piezas adquiridas para triunfar. Es el campeón y no se conforma. Ataca sin brillar, sin lucir, aunque con sensatez, con prudencia, con razonamiento. Toca, cuando hay que tocar. Arroja pelotazos, cuando decide el momento. Se respalda en los costados para la inventiva; se apoya en el centro, cuando se trata de correr y marcar. Y convertirse en guía del camino si las luces de otros no aparecen. Hay nombres propios, que son los de siempre: Moralez, Somoza, Zapata. Los delanteros, esta vez, fallaron: los que empezaron y los que terminaron. Pero entienden la propuesta del Tigre Gareca: cuando Martínez se convierte en N° 8, sabe de qué se trata. Aparece por sorpresa, detrás de los dos -o tres- delanteros que tiene delante.

Y de la defensa, qué más decir. ¿Que no funcionó en el seleccionado? Bueno, ésa es otra historia, algo más compleja. En Vélez, aun con matices -Otamendi es un pichón de crack , pero arriesga demasiado-, la última línea es una garantía. Y no jugó Cubero. Y tampoco estuvo Gastón Díaz.

Vélez tiene lógica, tiene un plan. San Lorenzo, en cambio, vive mareado. Que el Cholo Simeone ensaya, trabaja, prueba, qué duda hay. Los entrenamientos son un tubo de tesis permanente. El Kily, en dos jornadas, actuó como lateral izquierdo. Ayer, no entró. Rovira, un joven delantero, un día, fue titular en el ataque. Ayer, no estuvo ni en el banco. Para el Cholo, Romagnoli es media punta; para el N°10, lo suyo es el enlace. Ayer, ni uno ni lo otro. Y Romeo corría, delante de los tres creativos, sin tener siquiera una sola situación de gol. Es que San Lorenzo ensaya tanto en la semana que ya no le deben quedar ideas frescas para el fin de semana.

1a

vez que no le marcan al ciclon

Venció a Atlético Tucumán 3-1, igualó con Godoy Cruz 1-1 y empató con Estudiantes 2-2: había sufrido 4 goles en 3 partidos.

LO NEGATIVO

Romeo sufrió un corte por un choque con Montoya

En el comienzo, Romeo sufrió un corte en la nariz en una riesgosa acción de Montoya. Fue un choque violento, en el que pudo haberse cobrado penal.

LO IMPORTANTE

Con clima de clásico y las polémicas de siempre

Hubo casi 30.000 personas en Liniers. Como cada vez que juega frente al Ciclón, Vélez mostró sus títulos por la pantalla gigante.

LO POSITIVO

Volvió Cabrera, luego de la rotura de ligamentos

En Vélez, Nicolás Cabrera volvió al césped, luego de seis meses. Su último partido fue por la 5ª fecha del Clausura, en marzo pasado.

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