Veinte niños mueren ahogados todos los años en Mendoza

Pese a ser una causa evitable, los accidentes en el hogar son frecuentes. Las mordeduras de perros, una amenaza también latente. Recomendaciones útiles para prevenir y saber actuar.
La cara más dramática en este período vacacional sale a relucir cada vez que un accidente compromete la vida de un integrante de la familia. Las horas compartidas en el hogar son más que las habituales y el riesgo de ser víctimas de un hecho evitable aumenta entre los más chicos de la casa. Sin ir más lejos, cada año mueren ahogados 20 niños en Mendoza, mientras que unos 700 son atendidos luego de haber sido agredidos por un perro.

Frente a este panorama, los especialistas encendieron el alerta rojo respecto de los cuidados a tener en cuenta a la hora evitar complicaciones. En todos los casos, la supervisión constante de los padres o de una persona a cargo es fundamental. "El chico debe estar bien cuidado por un adulto responsable en todo momento. No es recomendable dejar a un abuelo u otro niño a cargo", recordó Gladys Magistocchi, titular del Programa de Prevención de Accidentes de la provincia.

La recomendación no es dada al azar, ya que el ahogamiento es la causa principal de fallecimientos entre bebés y niños. De acuerdo a los datos del Ministerio de Salud, entre 40 y 60 personas pierden la vida cada año en cauces, piletas o tanques. De ellos, 40% -cerca de 20- no llegaron a cumplir los cinco años de edad.

La situación se refleja a menudo en las salas de emergencia del hospital Humberto Notti. "Durante todo el año atendemos a chicos que llegan en estado muy grave. A veces sufren paros cardio-respiratorios y con hipotermia", aseguró la doctora Élida Vanella, jefa del servicio de Terapia Intensiva de ese nosocomio.

Lejos de desaparecer en lo cotidiano, el peligro es más inminente puertas adentro del hogar, donde una distracción de segundos puede costar la vida del niño/niña o bien ocasionarle alteraciones irreparables. "Las secuelas se dan sobre todo a nivel neurológico debido a la falta de oxígeno en el cerebro. Asimismo un paro cardio- respiratorio puede alterar la inteligencia o generar discapacidades", agregó Vanella.

A diferencia de balnearios, clubes o colonias de verano, donde sus dueños tienen la obligación de contar con personal especializado y dedicado sólo a custodiar a los chicos, la propia casa puede ser escenario de una fatalidad. No importa la profundidad del recipiente: bañeras, piletas, baldes o fuentones pueden ser una verdadera trampa mortal.

En pocos centímetros de agua el pequeño puede ahogarse en silencio. Luego de dos minutos bajo el agua el chico pierde la conciencia y aunque sea rescatado en ese instante, la posibilidad de un daño neurológico es muy alta.

Si bien la prevención es la única herramienta para que no se produzcan estos accidentes (ver recomendaciones), es necesario actuar en forma urgente en el caso de que el ahogo se haya producido.

En primer lugar, se debe oxigenar a la víctima con el método boca a boca. "No hay que perder tiempo en sacar líquido de los pulmones. Esto es imposible, porque el agua ya ingresó al organismo", aclaró Magistocchi. En todos los casos, el chico debe estar acostado, boca arriba, con el cuello estirado y el mentón levemente levantado para que el oxígeno ingrese directamente al cuerpo.

En ese momento, es clave para la resucitación cardiopulmonar observar que el tórax se levante levemente, de a poco. Mantener la calma y llamar de inmediato al 911 también es fundamental en caso de emergencia.

Más cuidado con el perro

No quitar la vista de los más chicos del hogar es el método más eficiente para prevenir fatalidades. La consigna es la misma si la familia ha decidido adoptar un perro, visitar amigos o salir a pasear a sitios donde éstos puedan estar sueltos, sin la vigilancia de sus dueños. Es que los accidentes por mordeduras son más frecuentes de lo que se piensa.

De hecho, en la provincia se producen unos 4.800 incidentes de este tipo cada año. De ese total, unos 700 han tenido a niños como víctimas. "Ellos son los más vulnerables, porque las heridas suelen ser más graves, en el cuello y la cabeza", explicó Horacio Falconi, médico veterinario de la Dirección de Zoonosis del Ministerio de Salud.

En los adultos, las heridas son más frecuentes en brazos y piernas. "Si la mordida se produjo en la casa es más sencillo actuar porque se sabe si el perro está vacunado o no, en cambio si el hecho ocurrió en la calle es necesario realizar la denuncia en la Policía y en la Dirección de Zoonosis, siempre después de ir al hospital más cercano", aseguró Falconi.

Para prevenir mordeduras, en todos los casos es aconsejable no mirar fijo al animal; no salir corriendo ni gritar o mover los brazos. Estas reacciones pueden ser interpretadas como una amenaza por el can.

"En caso de ser mordido, se debe lavar la herida con abundante agua y jabón e ir al hospital para recibir las vacunas correspondientes", aconsejó Falconi y aclaró que no existen razas de perros recomendables o no, sino que lo importante es saber cuál es el animal que podemos tener, según las posibilidades.

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