Veedores de la ONU "alarmados"

El titular del organismo Ban Ki-moon llamó a las partes a consolidar el alto el fuego y se mostró preocupado por como quedó el territorio.
La tregua en la Franja de Gaza se sostuvo un día más, y mientras el ejército israelí completaba su retirada, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, se convirtió en la primera autoridad internacional en pisar el territorio devastado. Coincidiendo con la presentación de un desolador informe de la Cruz Roja sobre el resultado de la invasión israelí, Ban Ki-moon pidió una investigación sobre el “uso excesivo” de la fuerza.

Israel dio una bienvenida al nuevo presidente norteamericano. En un gesto hacia la Casa Blanca, el ejército apresuró la salida de la franja –que inició el domingo–, a fin de que la retirada coincidiera con la asunción de Barack Obama. Hamás ha avalado una tregua de una semana, pero pese al alto el fuego, se registraron algunos incidentes armados. Un agricultor palestino murió baleado por soldados israelíes, y dos menores perdieron la vida al explotarles una bomba israelí con la que jugaban. La aviación israelí atacó una lanzadera de cohetes, mientras milicianos dispararon al menos ocho proyectiles de mortero contra Israel, pero cayeron en territorio palestino.

El recorrido de Ban por la región incluyó una reunión en Jerusalén con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y una visita a Sderot, la sureña ciudad israelí que más cohetes palestinos ha recibido a lo largo de los años.

El secretario no se reunió con ningún representante de Hamás, pero su visita coincidió con una multitudinaria manifestación convocada por el movimiento islamista para celebrar “la victoria contra la ocupación israelí”.

El secretario dio su respaldo a la “frágil” tregua y evaluó los daños causados por los bombardeos y combates, que en tres semanas de la operación Plomo Fundido, dejaron más de 1.414 palestinos muertos y 5.500 heridos. En ese período murieron trece israelíes, entre ellos diez militares y más de 250 resultaron heridos.

A pesar de que Ban tenía previsto comenzar su gira en Sderot, cambió de planes y empezó por el territorio palestino. Allí, su comitiva se detuvo ante la sede de la ONU y las dos escuelas que fueron bombardeadas por la aviación y la artillería israelíes.

“He visto la destrucción. Estoy bloqueado y alarmado”, dijo en una conferencia de prensa, para la decena de periodistas que acompañó a la delegación de la ONU, que entró en Gaza por el cruce fronterizo de Erez.

Ban pidió que se investiguen los ataques contra la infraestructura de la ONU, y en sintonía con su audiencia de turno –la población palestina– condenó el “uso excesivo” de la fuerza israelí.

Con una hora de retraso, a las 16.30, la comitiva de Ban llegó a Sderot, a cinco kilómetros de la frontera con el territorio palestino, donde han caído más de 700 cohetes palestinos en ocho años. Fue recibido en la sede de la policía local con una exhibición de los restos de los proyectiles. El intendente local, David Buskila, relató cómo es vivir en un ciudad bajo la constante alarma antimisiles.

En respuesta, Ban dio otro sentido a su discurso. Dijo que en Gaza pudo ver las “terribles consecuencias” de la operación militar, pero ante el público israelí, lanzó críticas contra Hamás. Dijo que los ataques de la milicia islámica que gobierna en la franja contra la población israelí son “atroces e inaceptables”.

La Unión Europea (UE) tratará hoy de ayudar a consolidar el alto el fuego, en una reunión de los ministros de Exteriores con su homóloga israelí, Tzipi Livni. El bloque considera fundamental contar con un interlocutor en Gaza, y por ello promueve la unidad entre Al Fatah y Hamás.

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