Los vecinos temen que se afecte su calidad de vida

Habitantes de los parajes cercanos a Overa Pozo, sitio escogido por el Gobierno para depositar los residuos urbanos del Gran San Miguel de Tucumán, insisten en su rechazo a la intentona oficial.
Desde que el proyecto comenzó a materializarse, vecinos de las localidades de San Agustín, Los Pérez, Los Pereyra, La Virginia, La Florida, Los Ralos, Los Lapachitos, Finca Mayo, La Ramada de Abajo y Las Cejas se encuentran en estado de alerta y movilización, pues temen que la instalación de una planta de tratamiento de la basura genere contaminación en la zona.

En concreto, les preocupa que cerca del lugar de emplazamiento haya 10 escuelas, dos CAPS y dos pozos de agua, según manifestaron. Por ese motivo, ya concretaron cortes intermitentes de la ruta 303, a 10 kilómetros de la entrada a Los Ralos, camino a Las Cejas. Allí repartieron volantes explicativos y reclamaron la presencia de funcionarios provinciales con los cuales entablar una instancia de diálogo.

Una comisión de los manifestantes sólo logró mantener un encuentro informal con el secretario de Medio Ambiente, Alfredo Montalván. Luego de ese cónclave, los vecinos decidieron no mantener nuevas conversaciones de manera informal. "No concurriremos hasta tanto se conforme una mesa de diálogo dentro de un marco de oficialidad, para que cada reunión quede debidamente documentada", plantearon en una nota que enviaron al funcionario. En la misma misiva propusieron que de los encuentros participen especialistas en materia ambiental; puntualmente, la Federación de Organizaciones Ambientalistas No Gubernamentales de Tucumán.

Esta entidad es la que interpuso hace ya dos años un recurso de amparo ante la Justicia para solicitar el cierre del vaciadero de Pacará Pintado, por entender que no cumplía con las exigencias normativas y que, por ende, generaba contaminación. Un juez de primera instancia rechazó esa pretensión, pero el fallo fue apelado ante la Cámara Civil y Comercial Común.

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