Vecinos de Quilmes Oeste denuncian contaminación y falta de agua potable

Son quienes viven en el barrio "el emporio del tanque". Allí, unas seiscientas familias viven entre tanques y basurales.
El barrio está en un terreno de 26 hectáreas que pertenecen a la empresa "Emporio del tanque" dedicada a la limpieza de recipientes industriales. Los primeros pobladores del asentamiento -ubicado en Camino General Belgrano, entre Rodolfo López, República del Líbano y Arroyo las Piedras- se instalaron hace seis años.

Actualmente viven allí alrededor de 600 familias.

La expropiación de las tierras para que sus habitantes legalicen su vivienda no avanza porque el ambiente está tan contaminado que no es apto para la vida humana. Los vecinos denuncian que la brea emerge del suelo, los chicos tienen plomo en sangre, las ambulancias no entran, no hay gas, electricidad, ni agua.

Respecto a la regularización del terreno, el jefe comunal, Francisco Gutiérrez, declaró al diario La Nación que "la expropiación no avanza porque la provincia dice que esas tierras no pueden comprarse, debido a que están contaminadas y no se puede vivir ahí."

Asimismo, Gutiérrez explicó que "existe un juicio que inició la empresa para desalojar a los vecinos" y que, por el momento, se debía avanzar con la regularización de los servicios básicos, como el agua y la luz, a lo que señaló que "ya se están colocando canillas comunitarias."

El 27 de julio el Municipio de Quilmes anunció en un comunicado de prensa que se habían iniciado las tareas para la colocación de "canillas comunitarias" en ese barrio, así como también que se avanzaría "en los próximos días" en la resolución de la situación dominial de la tierra. Sin embargo, los vecinos denuncian que las canillas nunca llegaron, y que se abastecen con baldes de agua cargados de una manguera que pasa por un basural situado al otro lado de la avenida Rodolfo López.

Allí no todos pueden sacar agua de ese basural. Muchos viven muy lejos como para cargar los baldes. Por ejemplo, los que habitan la zona más contaminada, frente a una cordillera de enormes tanques oxidados que alguna vez contuvieron hidrocarburos. Allí, aseguran los habitantes del Emporio, un grupo de punteros políticos vendieron una precaria instalación de agua por entre 80 y 100 pesos a veinte vecinos, pese a que las máquinas para hacer el trabajo y los caños los había provisto la Municipalidad.

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