Los vecinos demandan agua y cloacas.

En los barrios San José destacan los trabajos de pavimentación, pero plantean necesidades.
“Cuando hace calor falta el agua; hay que esperar hasta la noche para bañarse”, cuenta Humberto Moyano, uno de los primeros habitantes del Barrio San José III, en el municipio de Yerba Buena. Mientras elude algunos animales que posee en el fondo de su casa, intenta aproximarse al grifo para demostrar la falta de agua. “Ahora sale un poquito porque está medio nublado y fresco, si no no hay. Ni para tomar café hay”, afirma. “Ni así -señalando la cantidad de agua que corría- sube hasta el tanque y si se usa, nos quedamos sin nada. Hay que empezar a llenar los tachos. Y eso es un peligro porque se acumulan los bichos y con eso hay que bañarse y cocinar. Se habló para que cambien las cañerías, pero no sé al final en qué quedó eso”, comenta resignado Humberto.

Mientras, en el San José I y II, hay un clima favorable respecto de la gestión municipal. Empero los residentes concuerdan que la mayor necesidad consiste en la falta de pavimentación de las calles y en aumentar la vigilancia. Un grupo de vecinos coincide en un almacén y recuerdan que “el intendente (Daniel Toledo) nos dijo hace un año que iba a hacer pavimentar toda la parte de atrás de la avenida del Camino del Perú. Pero, en general, están haciendo bien las cosas; las calles están iluminadas, hay cordón cuneta en todas las cuadras. Faltaría un poco más de vigilancia, porque los fines de semana es un desastre la forma en que se pelean los chicos por todo el barrio”, observa una de las vecinas.

María Laura Martínez, la dueña de la despensa, advierte aliviada que está exenta del pago impositivo durante tres meses, hasta tanto verifique los frutos que le pueda retribuir su negocio. “Lo lindo es que te dan un tiempo a prueba y si marcha bien el negocio, recién empezás a pagar los impuestos”, manifestó.

Al norte, en otro punto del municipio, reclaman la instalación de cloacas. “Ahora tenemos un baño viejito y el pozo que tenemos hay que hacerlo agotar si no se llena y rebalsa. Cuando tengamos un baño nuevo vamos a tener que hacer otro pozo más, porque ese ya no alcanza”, explica una vecina de la zona, que opta por el anonimato.

“El tránsito en la avenida Aconquija es tremendo, sobre todo durante los horarios pico y los fines de semana”, reniega un participante de la charla con LA GACETA, y advierte: “el motivo de semejante afluencia vehicular se debe a que el parque automotor creció muchísimo, está saturado y no hay alternativas para descongestionar la circulación”, se quejó.

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