Vecinos avanzan en su lucha contra la subestación

Los vecinos movilizados contra la subestación de Edenor, mantuvieron una áspera reunión con el intendente Alberto Descalzo en la cual descubrieron que el predio está en manos del Municipio.
Mas allá de los roces verbales, ambas partes sentaron posición pero el conflicto no se destrabó. El encuentro entre unos ocho habitantes del barrio Villa las Naciones y de San Alberto, donde se planifica construir la subestación, y el jefe comunal, sucedió el viernes 17 en el Palacio Municipal. Del mismo participaron el secretario de Gobierno, Alfredo Almeida y el secretario General e interino de Hacienda, Carlos De Angelis.

«Nuestra idea era encontrarnos con algo nuevo y nos encontramos con la promesa del estudio de impacto de la que nos hablaron el 30 de agosto», comentó Andrea Lopardo, una de las vecinas concurrentes a la reunión, quien explicó que el Municipio mantuvo en todo momento su posición de que no habrá retroceso con el emplazamiento.

A pesar de esta respuesta negativa, sobre el final del encuentro los vecinos pudieron corroborar un dato importante. Cuando el secretario De Angelis fue consultado por el estado legal del acuerdo con la empresa de energía eléctrica, confesó que el Municipio cobró sólo una seña y que el boleto de compraventa no estaría firmado ni se recibió el pago total del acuerdo, según trascendió de la reunión.

Los vecinos se entusiasmaron con la noticia y la divulgaron en su zona, ya que en Villa las Naciones como en San Albero, el oficialismo organizó diversos actos para asegurarles a los habitantes del lugar que no había marcha atrás con el proyecto. Esto además dio fuerza al pedido de derogación de las ordenanzas que permitieron la venta y el pase de dominio, presentado el 10 de este mes en la Intendencia y el Concejo Deliberante.

Luego de estas gestiones, los habitantes del barrio esperan recibir el anteúltimo día del mes un informe de la Defensoría del Pueblo de la Nación, la que pidió a los distintos organismos Nacionales y Provinciales que se expidan sobre el tema. Además preparan para esta tarde una marcha de velas a la que llamaron «en defensa de la vida y para ponerle luz a este asunto». Se reunirán a las 19.30 frente a la iglesia San Judas Tadeo, en pleno centro de la ciudad.

Las consecuencias

El reclamo de los vecinos nació hace unos meses atrás cuando pudieron averiguar, mediante los obreros del predio, que en parte del ex trote de Ituzaingó y contiguo a la cárcel levantarán una subestación que, entre otras cosas, desprenderá 132 mil volts de electromagnetismo. Rápidamente comenzaron a investigar y mientras el Municipio negaba el proyecto, se toparon con el caso de la localidad de Ezpeleta, donde una subestación similar provocó 200 casos de cáncer sólo en una manzana, según lo documentó la periodista Silvina Heguy en su libro 132.000 volts: El caso Ezpeleta.

Para ese entonces, el oficialismo del Concejo Deliberante había aprobado la concreción del acuerdo entre Descalzo y el titular de Edenor, Jaime Barba. La gente del barrio comenzó a reunirse, juntaron 4300 firmas, hicieron marchas y hasta cortaron la intersección de Peredo y República del Salvador, para mostrar su desacuerdo. Incluso se acercaron a los funcionarios municipales en dos oportunidades, pero lo único que recibieron fue la promesa de realizar un estudio de impacto ambiental a través de una universidad. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS), en su sitio web, «recomienda que las autoridades nacionales establezcan programas para proteger tanto al público como a los trabajadores de posibles efectos adversos (del electromagnetismo)».

Para la construcción de la subestación, el Municipio debió derogar una vieja ordenanza, la 1.769, que preveía ejecutar en ese lugar –uno de los barrios más carenciados y necesitados del distrito– un plan de viviendas. El mismo quedó nulo con la aprobación de la ordenanza que declara de interés el proyecto de Edenor.

Es que según la empresa, la obra es vital para el buen funcionamiento del servicio. Lo que Edenor no puede explicar y tampoco lo hicieron los funcionarios municipales ante la pregunta de los vecinos, es porqué es indispensable construir una subestación tan peligrosa en un barrio densamente poblado y no se eligió un predio alejado sin casas a su alrededor.

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